miércoles, 15 de junio de 2011

LAS ISLAS QUE ENCONTRARON LOS CANARII

   
 
    Pongámonos en la piel, de aquellos primeros canarii, que llegaron a estas islas, y veamos lo que vieron:
 
    Unas islas deshabitadas, nada roturado, emboscado y maleza, mucha agua, cuevas, etc. Todo por hacer, y poco a poco fueron acondicionando todo y adaptándolo para mejor vivir. Se metieron de tal manear cada uno en su propia isla, que la convirtieron en mundos apartes, en sus casas, a pesar de saberse acompañados, pero “cada uno en su casa y Dios en la de todos”.
 
    La alegría de cada arriada o nuevas llegadas, porque se incrementaba el número, y además del acompañamiento, eran nuevos brazos para el trabajo y nuevas noticias del continente. Van surgiendo los agricultores, los pastores, los constructores..., y se van organizando.
 
    Instituciones como el Estado, la Iglesia, la Justicia, la Legislación, clases sociales, etc., comienzan a aparecer, sin descuidar lo lúdico y festivo.
 
    Con el tiempo que va transcurriendo el amor y el apego, la transformación, y van apareciendo: poblados, limpieza, caminos, etc., van quedando señalados.
 
    El ejemplo de Los Hogarzales, nos muestra un grado de diversificación social y empresarial, que raya la modernidad última.
 
    En definitivas: esto no siempre fue así; y las islas que tenemos, al margen de la Creación que le dio existencia y forma, los canarii, pusieron su sello o marca, al roturar, edificar, canalizar, etc.
 
    Piénsese en los graneros, como lugares comunes, donde cada uno guardaba lo propio.
 
    A veces, la sorpresa de algún “turista”, y más tardíamente, las constantes molestias de los que venían como moscas a romper la paz y desposeer de la propiedad a unos hombres que convirtieron unas islas salvajes, en un paraíso.
 
    Fueron pues, los artífices de una transformación y de una “colonización”, alcanzando una cultura y psicología que nos hace distintos y únicos en el mundo. Somos sus herederos, y deberíamos mantener a toda costa estas señas de identidad: las de unos predecesores, que creadores de un sistema, régimen, sociedad, costumbres, etc., modélicos como lo prueban sus construcciones, su administración, gobierno, religiosidad, etc.
 
    El padre Báez, que viaja en el tiempo, para llevar a sus amigos a un mundo anterior, que es la base y cimiento de lo que somos, si bien nunca debimos olvidar vinieron del desierto, y dejaron sus huellas por todas partes, haciendo de la tierra y la piedra, el mejor y mayor arte.
 
    PD.- No estropeemos mas las islas que nos dejaron los guanches, urbanizando barrancos y llanuras de pastos para el ganado, no sustituyamos higueras (de las que se alimentaban), por pinos en llanos, que nos quitan comida..., ¡cuidemos nuestra herencia!
 

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