viernes, 17 de junio de 2016

con cabras...

Con cabras en san Mateo...
... que no me refiero a San Mateo (he escrito “san Mateo”, no “San Mateo”. Obsérvese un “san” con minúscula (el primero) y el otro “San” en  mayúscula (el segundo). Y es que no es lo mismo se trate de uno u otro: en el primer caso, es una cita bíblica (o evangélica); en el otro, se refiere a un pueblo.
Y no es lo mismo un escritor -por más que sea considerado sagrado-, que una población (en este caso, en el centro isla, y curiosamente, se trata de mi pueblo, donde nací en uno de sus barrios [La Lechuza]), pero... que no vine como el otro, a hablar de mi libro (aunque me acaban de dar la noticia que el último está a punto de entrar en la imprenta, y que con más de 500 páginas, me ocupo de los tres últimos siglos de esta tierra, pero centrado en Telde: “VALERÓN”, pero de esto ya les hablaré en otros días y espacios), sino de ese otro que escribiera el que fuera antes cobrador de impuesto a los judíos para entregarlos -robando- a Roma: Mateo, uno de los Doce que estuvo y acompañó a Jesús, nuestro Dios y Señor, y que nada tiene que ver con mi pueblo, en lo que les quiero decir, que si bien en mi pueblo -¡y dale, que te pego!- hubieron cabras, muchas cabras, montaña con ese nombre y hasta familias enteras con ese apodo, que no es el caso, sino que Jesucristo, Nuestro Dios y Señor (para los que no son ateos o agnósticos, sectario o indiferente), según nos cuenta el ex publicano Mateo, allá en el capítulo 25 de su evangelio (o buena nueva), o del evangelio que lleva su nombre, ahí digo, se habla de las cabras...
El Padre Báez, que no queriendo utilizar estos comentarios para convertir a nadie, y mucho menos para hacer proselitismo, y no comerle el tarro a naide -como suelen decir mi gente-, por esos campos de Dios, simplemente les dejo el libro y la cita, por si quieren confrontarlo; eso sí está sobre la mitad del capítulo, y ya ve, no les doy ni el versículo, y búsquelo quien quiera leerlo. Por mi parte ahí me quedo; otra cosa sería si esto fuera una homilía (o exégesis [disculpen el término, pero no es mi culpa -algo así como explicación a fondo del texto-]).
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Del gran comunicador en distintos medios (prensa escrita, emisoras de radio, televisiones, etc.) Don Francisco Martel (o simplemente Paco, como se hace llamar), Presbítero (que quiere decir o se traduce del griego por: “anciano”, y pido para él, lo que también me pide a mí, a un servidor):
Saludos Fernando, y la paz del Maestro. Mi salud sigue con visitas a médicos, a ver si paran algo por ahí dentro. Ponme en tu oración  y sigue con el lenguaje bueno, elegante y canario y ten cuidado que a veces los nervios  te sacan del surco y te pones algo feo... abrazos.  Y reza el 21 de junio que nací, en los tomateros del El Carrizal, y como cuna tuve la mejor del mundo: una caja de tomates según me contó mi padre... God Bless you... Paco.
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“... ¡traición!, ¡traición!...! (2 Re.11, 1-4. 9-18.20). / “... una promesa... y se retractó...” (salmo131). / “... ladrones... que roban...” (Mt. 6, 19-23). / “... ten cuidado... ten cuidado... mientras estés en el campo... te visitan... si preparas un cabrito (un baifo)... tomó el cabrito... nos quieren matar...” (Jueces 13, 1-23). / “... le falta rectitud, sinceridad, paz y concordia... es un disidente, un homicida...” (del tratado de san Cipriano, obispo y mártir, sobre el Padrenuestro). / “... atacan injustamente... hemos quedado defraudados... se burlan y se ríen de nosotros... cuchichean... los hunde el cieno... nos aborrecen... nos acosan... nos destrozan... nos desprecian... no nos escuchan... hay que reconstruir todo... ¡lo que dejamos en herencia!...” (salmo 68). “... tenemos la razón, somos inocentes, sinceros, sabios, puros, firmes...” (salmo 50). “... no cesan... ¡terrible desgracia!... salgo al campo: desfallecidos de hambre, vagan sin sentido, nos han herido, no hay bienestar... hay turbación... sin culpa... nos rechazan, nos desprestigian...” (Jr. 14, 17-21). / “... nos insultan, nos privan, nos persiguen...” (2Co. 12, 9b-10). / “... nos han abandonado... no responden... no nos hacen caso... y confiábamos en ellos... pero nos han defraudado... ¡vergüenza de gente!, desprecio del pueblo... nos acorralan, nos cercan, nos acorralan una banda de malhechores... se reparten lo nuestro... nos desprecian, a pobres desgraciados... ¡qué les dejamos a las generaciones futuras, a los que han de nacer!...” (salmo 21). / “... vivimos por la fe...” (Rm. 1, 16b.17). / “... la fe, que es un don de Dios...” (Ef. 2. 8-9). / “... que la justicia se manifieste independiente...” (Rm. 3, 21-22a).

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