domingo, 7 de agosto de 2011

Mis amigos

Mis amigos todos, ante la verdadera lluvia de incontables (varios cientos de correos), felicitándome por el comentario que comienza así:

 
“Dedocra xiapsi cosocial, o demon ología acosocialde mocracia de la sociedad, o sociedad en democracia... Anda por ahí, un correo, que es como un moscón, de los del culo blanco, siempre rondando, que con nombre de una partido de dos términos, y que engaña, porque justo es lo contrario, es un pobre dictador disfrazado, porque o piensas como el, o estás perdido. Tienes que adivinar lo que él (o ellos) quieres que digas, o te tachan de lo último: que si falangista, que si franquista, que si...”

    Tengo que informar que debido a mis obligaciones pastorales y el poco tiempo que me queda libre, me es imposible poder contestar a los varios cientos de correos recibidos, felicitándome y dándome las gracias -no he podido sino leer los más cortos y solo unos pocos-, y si “como prueba basta un botón”, les pongo solo uno, que dice así:

    “¡Hola Fernando!, a mi también me llega este correo de Democracia Social descalificándote en todos los sentidos, ya estoy harto, lo veo y sin leerlo: ¡eliminar, eliminar, eliminar... No se cómo ha cogido mi dirección.
¡Adelante con tus comentarios, aprendo mucho de ellos!
Un Saludo, te  aprecio mucho Fernando.”
 
    Ruego pues a todos me disculpen no les pueda contestar; les pongo un solo ejemplo: Ayer salí de casa a las 10,00 y volví a las 22,00 horas. Hoy Domingo -un acto más en torno a la Virgen de las Nieves, la “Traída del Agua”...- son cuatro parroquias, y más dos suplencias. El Oficio Divino..., y poco tiempo me queda hasta para dormir, razón por la que seguiré el consejo que me da un desconocido:
   
    “...por favor, P. Báez, no vuelva a contestar a ese maníaco...”
 
    Cosa que haré, pues es darle oportunidad de nuevos insultos, por más que es una manera para que se desahogue, pero no vale la pena, rebajarse a tanto, pues aún ayudándole a curarse, se vuelve contra ti, cual un cerdo. Así, que una, y no más, ¡prometido!, por lo de “a palabras necias, oídos sordos”.
 
    El Padre Báez, que sorprendido por reacción tan inesperada por parte de tantísimos amigos y desconocidos, que me felicitan por un escrito, que me lo elogian inmerecidamente. ¡Muchísimas gracias a todos, por los correos, que siguen entrando!

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