viernes, 5 de agosto de 2011

El dios de los ignorantes...


Sí, con minúscula “dios”, porque no existe. Es el dios de los ignorantes, por más y que aunque sean estudiados, artistas o periodistas, es un dios que debe intervenir y evitara guerras, hambrunas, paro, etc.

Mi Dios, el Dios verdadero, el Dios-Dios, es el Dios que respeta al hombre y no interviene, ni le quita libertad en su libertad, quitándosela y diciéndoles: “¡quita, que esto lo arreglo Yo!”

Más aún, Dios no libró ni a su Hijo (Dios), del sufrimiento, y estos tontos sabios, quieren que Dios libre del mismo a todos sus hijos. Y ello, sin caer en la cuenta -¡con lo fácil que es!-: que Dios ya nos dio inteligencia...

Y si nos dio inteligencia, ya nos lo dio todo, para que con nuestras manos y razón, usando el pensar, hagamos lo que debemos hacer, según sus leyes y mandatos, pero..., si las cambiamos y vamos al revés, el problema -y la solución- es nuestra.

Y es que se cansa uno, de oír imbecilidades, como las del caballero Hidalgo (no de la Mancha, sino de Hoya Cata), que baja a decirnos, desde la sombra del Nublo (por la mañana), que: “Miren...

... cómo se está comportando dios en el mundo actual”. Como si no budista, sino mahometano, querría o quisiera él, que Alá intervenga en una teocracia, cargándose la democracia. ¡Es que no se enteran!

Porque qué bonito lo de mi abuela -como la de tantos y otros-: “¡en boca cerrada, no entra mosca!”; o lo de José Luis, por el apellido, no por el nombre: “¡zapatero, a tus zapatos!”, que cuando los artistas y otros hablan de Teología, es ¡que no dan una!

Claro que yo también soy ateo, respecto a ese falso dios imaginado por estos burros, que creen -sin creer- que Dios tiene que bajar del Cielo (su Gloria, donde nos aguarda o espera), a sacarnos las castañas del fuego, pues, ¡como no las saques tú, y tu fe consista en que te las tiene que sacar Dios...!, yo en ese dios, ¡no creo, sencillamente, porque no existe!

Y lección tan sencilla, no la aprendí en la Pontificia de Salamanca, no en Sevilla o Madrid, que lo aprendí aquí -para que rime- que niño de 9-10 años, en el Instituto Pérez Galdós, un compañero de clase había escrito en la primera página en blanco de su libro de gramática o/y lengua, ya ni recuerdo si también de literatura:

          “Virgen santa,
          virgen pura,
          haz que pruebe,
esta asignatura”

Y el profesor que lo vio y leyó, se quedó buscando rima y con fuerte entonación, dijo: “¡estudia, cara dura!”

Y a tan temprana edad, aprendí, que de Dios no se puede esperar ayudas ni sustituciones. Sin embargo, le pido: luz, inteligencia, cruz, paciencia, aguante, fe, alegría..., que es como recordarme a mí mismo, lo que he de hacer y procurar.

Y que sesudos señores, sin la más mínima consideración, cayendo en lo más bajo y ordinario, por ramplón y absurdo, crean y culpen a Dios de las guerras, el hambre, el paro... Y entonces, ¿qué coño hacen los políticos? Y encima le echamos a Dios la culpa de lo que hacen o no hacen? ¡Es de tontos!

Aunque a decir verdad, la cosa está muy generalizada -¡claro, como que el mal corrompe y se transmite con facilidad!- que va a 280 Km/h. se estampa y se mata como un perro, y ya tenemos a toda la parentela pidiéndole explicaciones a Dios: “¿por qué, por qué te lo llevaste, dios mío?”, cuando fue él el que se fue o se quiso ir, o se fue sin querer; pero nunca fue Dios el que pilotaba y fue un imprudente.

¡Qué bonito aquello de las madres de otro tiempo, cuando nos decían que dijo Dios -yo, eso nunca lo encontré (al menos literal) en la Biblia-: “¡cuídate, que yo te cuidaré!”. Y esto, esto es sabiduría popular. ¡Sí señor! Y no la de estos falsos sabios, que pretenden sabérselas todas, y cada vez que abren la boca, no dicen sino imbecilidades; y ahora, que vengan, y expongan arte y cultura, ¡no te digo!

El Padre Báez, que cada vez se convence más de la ignorantación -como dice Víctor Ramírez- en la que está este pueblo, y sobretodo la clase que se cree culta y sabia, empezando por la Universidad, en donde han barrido a la Religión, a la Iglesia, a la Fe..., ¡y eso, que salió y nació en y de Ella! Pero, lo del dicho: “cría cuervos -que aquí ya no hay- y te sacarán los ojos”.

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