viernes, 3 de agosto de 2012

Incendios

Incendios:

Todo el mundo lo dice, y uno hasta lo recuerda, que antes, cuando había incendios la Guardia Civil, sacaba a la gente de los bares, de las casas, paraban y hacían volver a los coches, en dirección contraria y camiones, recogían a las gentes para que apagaran el fuego, con ramas, palas, asadas, etc. Y todo el mundo: niños, jóvenes adultos y ancianos apagaban el fuego, sin que nadie sufriera percance alguno, sino el apagar el fuego.

Ahora no; ahora te prohíben te acerques, y te retiran del lugar y te echan de tu casa, para que ardan tus animales, se queme tu huerta y tu casa arda, sabiendo cada uno dónde tiene la aljibe, la llave de paso, la manguera, etc. Y mientras distintos ejércitos, perfectamente equipados y uniformados, mirando el avance del fuego y estudiando por dónde atacar, y esperando aviones y aguas del cielo, que arrojan distintos helicópteros.

Pero, no es esto lo grave, sino que lo que antes se hacía sin que nadie salvo los lugareños apagaran el incendio, ahora son cuadrillas del ejercito sevillano, los que vienen –junto con sus aviones- a apagarnos el fuego; y los nuestros en pabellones, esperando noticias, y mirando la tele, por ver si sus bienes son quemados, porque según parece, unos militares (soldaditos de a pie), andaluces, son los expertos en apagar fuego, y conocedores del terreno y de nuestra geografía, con estudios de nuestros barrios y pueblos, montes y barrancos, son los que pueden entrar y apagar el fuego.

Aquí, hay mucho gato encerrado: ¿andaluces apagando nuestros incendios, y los nuestros con los brazos cruzados?; ¿nuestros campos ardiendo y esperando vengan hidroaviones de Madrid, después de gestiones que llevan días y hasta semanas después del inicio del fuego?; ¿por qué no nos dejan apagar nuestros fuegos, y por qué vienen a hacerlo gentes de fuera?; ¿realmente necesitamos a gentes de fuera para que nos apaguen nuestros fuegos?; ¿por qué no nos preparan para apagar el fuego, y usan unas manos inminentes, que paren según prenden el fuego?; ¿a quién interesa este estado de cosas, que ni siquiera podemos defender del fuego nuestras propiedades, y las delegamos a gentes extrañas, a las que no les va nada de esto, sino el viaje, comida, hoteles, turismo, etc., a costa de nuestros incendios?, ¿no puede el canario defenderse de los incendios, que tienen que hacerlo otros por nosotros?; ¿por qué alejan del fuego y de lo suyo al canario y le fuerzan a cruzarse de brazos?; ¿por qué nos enseñan a respirar boca a boca, y nos hacen ensayos de evacuaciones miles, y no a apagar el fuego, y ser colaboradores de los técnicos?; ¿solo bomberos y medios aéreos?; ¿por qué no dejan el ganado se coma el pasto y así evitar los incendios?; ¿por qué todo lo que se planta son pinos y no castañeros que no arden nunca y nos dan comida?; ¿por qué compramos a Sevilla pasto o retal y dejamos el nuestro para que arda?; ¿por qué se prohíbe al campesino la labor propia del sector primario, la que evita el incendio?; ¿qué interés hay en que el ganado no limpie el campo?...

Sobran sevillanos apagando nuestros fuegos; basta nos dejen a los canarios apagarlo, y se apagaría en muy poco tiempo, sin esperar a aviones y soldados de fuera. ¿O es que somos tan subnormales, que hasta nos tienen que venir de fuera a apagarnos el fuego, y mientras, nosotros mirándolo arder, y quemar?

El Padre Báez.

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