viernes, 17 de agosto de 2012

¿Causa...

¿Causa de los incendios (presuntamente)?

Recuerda uno de jovencillo, que cada vez que había un incendio –y que todo el mundo sofocaba de inmediato, y sin más trascendencia- se decía, y eso es lo que se oía o se contaba, que era porque los dueños de los terrenos, que habían sido comprados por el cabildo, y que en venganza por habérselos quitado, para plantar en ellos pinos, hacía que los quemaran.

Que pastores y agricultores, echaban de menos sus propiedades, ahora en manos del cabildo, sin producir nada y ellos sin trabajo y pasando hambre; cuando esas tierras estaban en sus manos les daban trabajo y comida, y que con esa rabia por el desalojo y expropiación de lo que era suyo, les llevaba a quemarlo, como quien dice: “ni yo, ni tu”.

No sé si esa misma actitud, es la que perdura en el tiempo; que viejos dueños o propietarios, sigan echando de menos lo que era suyo, y quisieran recuperarlo para usos de siempre (ganadería y agricultura); esa tierra ahora baldía, sin producir nada, sino veneno y desertización, con hambre y paro.

Pienso, que esto, se debiera investigar, y de ser cierto, habría solución contra los incendios: devolver las tierras a sus antiguos dueños o herederos: porque de lo contrario, no tenemos a pirómanos, sino a gente que reclama lo que es suyo, y vamos a tener incendios para rato (años).

Me parece, esto sería coger el toro por los cuernos, que es un decir, y que se acabe esto de los incendios, que como vemos no para, y parece va a más, y se repite. Es posible, que cuando todo ese terreno invadido por los pinos y adquirido por el cabildo, vuelva a tener el uso que siempre tuvo (hasta los años 50, que fue cuando comenzó esta política con el engaño que los pinos iban a traer agua), se acabarán los incendios, porque nadie prenderá fuego a lo que es pasto de sus ganados o sembrados y plantado para la comida.

Nunca antes leí o escuché estas razones (que no lo son, pero que subyacen en los incendios de forma presumible o presunta), de ahí, que si es esta la madre del cordero, acúdase a la fácil solución para extinguir por siempre los incendios, los de ahora y los por –desgracia- por venir.

El que no se hable o escriba de esto, ni se tenga en cuenta estas motivaciones, no significan que no estén en el colectivo; de ahí, que no se debiera obviar esto que digo. Me parece, que aunque no se cite, está en la mente de todos: son los antiguos dueños, que reclaman lo que es suyo.

Devuélvase a cada cual lo suyo, que la propiedad es sagrada, y muchas veces por precios irrisorios (done alguien cogía 5 pesetas, al vender el monte en un metro cuadrado, le compraron a una peseta el metro cuadrado de tierra, y se quedó, sin la tierra, sin el duro (cinco pesetas), y sin la peseta. Se quedó sin nada.

Conste que no defiendo este proceder, ni justifico este razonar, ni este comportamiento; simplemente digo lo que está en la mente de todos los del campo, cual colectivo; viene a ser como la vox populis, y es de dominio común. Si es verdad, y esto es así, fácil es la solución. Nadie prende fuego a lo que es suyo.

Es posible, que la socarronería tan típica de los hijos de esta tierra, se esconda tras estas lamentables y detestables acciones de prender fuego aquí y allá, de forma premeditada y consciente; puede, que sea la única “palabra”, por medio de gestos, que pidan a grito, la devolución de la tierra al campesino, y se dejen de pinares como en la época de los guanches.

Que no pretende Madeiras, su isla sea lo que antes del siglo XV, solo maderas, porque todo era un bosque; que precisamente, los guanches llevados allá, fueron los primeros que comenzaron a roturar las tierras y hacerlas cultivables, desapareciendo los bosques. No podemos volver a tiempos pasados, los bosques no nos dan de comer, y es esta una política revisable. Llevamos ya 60 años de continua y constante plantación de pinos y otros árboles no frutales, que hacen retroceder todo otro tipo de acción en el campo o sector primario, donde agricultura y ganadería ha desaparecido.

Vuelva la isla a lo que fue en siglos recientes (ya sea en manso del cabildo o en la de sus antiguos y siempre dueños), y no a época de los guanches y antes. Que los árboles estériles no dan comida, e igualmente se puede reforestar y vestir de verde el tabaibal, plantando castañeros, nogales, almendreros, higueras, olivos, etc., que dan comida y trabajo, y encima no arden.

Por aquí pasa toda la prevención posible, para evita en el futuro los incendios: que las tierras vuelvan a ser cultivadas, y todo el resto sin cultivo, sea para el pastoreo, y no volverá a haber un solo incendio, salvo que un rayo o produzca, pero jamás ya la mano humana.

En los que gobiernan está la solución si tienen en cuenta esto, y no en uno o dos hidroaviones de más, y si se acude o no a tiempo. Que medio ambiente y el seprona no prohíban el cultivo y las faenas en el campo; que lo que hoy es retamal, en recientes tiempos atrás era todo cultivo y ganadería, y los pinares esconden paredes de cercados de siembra de granos, que eran harina para el gofio y el pan. La pinocha no se come.

Medio siglo, vengo oyendo que los incendios los producen los dueños antiguos de esos terrenos que el cabildo presionó, para comprárselos y ahora nada producen, y recuerdan eran sus medios de vida, y ahora pasan hambre y paro, cuando eran ricos y libres dueños de sus propiedades, que no ardían sino de forma controlada para aprovechar las cenizas como abono.

Ahora, no dejan tirar ni voladores en as fiestas (menos en las de San Lorenzo), porque dicen producen incendios, cuando la verdad es, que jamás nunca un volador produjo un incendio. Se sabe, de forma anónima, pero presumible y presuntamente, quiénes prenden fuego al campo, que ya no es suyo.

El Padre Báez.

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