martes, 27 de marzo de 2012

Precisando:

 

Cabra.- Animal de cuatro patas, con testas [de donde sale la leche [y no solo del tetrabick], llamada “la vaca del pobre”, que a veces con cuernos, con o sin orejas, con o sin bermeyas, jardúa o no, y que por sus pezuñas afilada y cortas, hacen de verdaderos arados de la tierra, que cuando llueve, gracias a ello el agua se embebe, y la tierra no se apelmaza, y es transportadora y reforestadora al llevar semilla y polen de un lugar hacia otro. Amigas de los riscos y del sol.


Cabras.- En plural, porque no hay -salvo rarísima excepción- quien solo tenga una; suelen comer a porfía, y siempre -como los plátanos- más valen dos que uno, como con todo. Si son muchas, forman un rebaño. Antes, andaban sueltas, pero para desgracia nuestra, ahora les prohíben anden en los terrenos -que pierden flora y fauna- y las obligan a tener en alpendres, corrales, chozas, y siempre a un kilómetro de separación de cualquier casa.

Baifos.- Las crías de las cabras, que en casos excepcionales, llegan hasta a traer seis, cinco, cuatro, y más normal: tres, dos o uno, según años, y semental. Es la mejor forma de perpetuar la raza, que previamente se cruza, con quien se desea, y son la alegría de los niños, por sus balidos, carantoñas, cabriolas, etc., y porque van a chupar los dedos, creyendo se trata de la teta de la madre.


Baifita.- La hembra de los baifos, que al 99,99 %, se la cría, porque presuntamente, va a dar leche, y a incrementar el ganado, porque quien tiene una, quiere tener dos; y el que tiene dos, quiere tener tres; y así sucesivamente. También son objeto de cambios o intercambios. Se las deja mamar más abundantemente, para que no se críe raquítica, ni enferma.


Machorra.- Es la cabra joven, que aún no ha dado cría; por tanto, está en la plenitud de su belleza, ágil, coqueta, de pequeño ubre, bien recogido, cornamenta corta y afilada... Y claro, no deja de ser tentación para más de un zagal (bestialismo, al fin y al cabo, pero... ¿por qué callarlo?). ¡La vida!


Primeriza.- La cabra, que solo ha dado un parto, y por tanto, aunque te la suelen pegar, si te la venden y si tiene dos o tres partos, pues vale más que una de doce años, que ya es vieja, y a catorce, son pocas las que llegan. Curioso, que son muy delicadas de salud, y de la noche a la mañana, se queda uno sin su cabra. ¡Las que habré enterrado cuando niño y joven! Algunas empanchadas; las hay que pierden una teta, y se quedan con medio ubre...

Vacía.- Dícese de la cabra, que no cogió macho, bien porque se le pasó la fiebre; bien porque es frígida o estéril; bien porque perdió (aunque cogió macho, no quedó preñada [preñá]). Las hay, que vacías y todo, sigue dando leche, aunque se seque... (seca, es decir, que dejan de dar leche, según se acerca el parto)...

Baifo.- El macho de los baifos, y que en 1 % solamente, escapan con vida, para poder perpetuar la raza; es objeto de selección muy escrupulosa, pues de él depende el rebaño sea de calidad. Por lo general los baifos, son objeto de regalo o de comida. Se les suele matar a las dos o tres semana de nacido, dependiendo de lo que se le quiera engordar.


Cabrón.- No se trata de un insulto, aunque la cosa va de cuernos -no siempre (que los hay también mochos)-. Es el baifo crecido, que capaz de cubrir a las hembras -¡ya me entiende- suele ser un vicioso de mucho cuidado!; se pasa la vida en ese oficio, y todo lo tiene pringado de semen, que huele..., precisamente, ¡a eso! Son famosos sus abubidos (o carantoñas). No desprecia a ninguna. Las huele a todas, y se sube...

Macho.- Es lo mismo que lo anterior, e incluso es la forma más habitual de referirse a él (para no prestarse uno a confusión, y no herir susceptibilidades). Frases muy normales –de no tenerlo, y para cambiar- como que: “¡voy a llevar la cabra al macho!”, por cuyo trámite, los hay quienes incluso cobran, pues el pienso está caro, y más si se le echa ración. Pues, al fin y al cabo, hay que alimentarlo bien...

Cabrones.- Son muchos machos juntos, pero imposible que esto suceda, pues ningún macho, permite que en el rebaño, haya otro que no sea él. Cree -el muy machista-, que todas las cabras son suyas, y a decir verdad, aunque se quede en la tea, cumple con todas a la perfección. Parece, no tiene otra misión en la vida. Sufren mucho, cuando le ponen un faldón entre sus partes y lo “buscado”, para que la preñez sea, cuando según el pastor o cabrero, lo desee, según la yerba (“hierba”, para los más finos) y otros intereses (antes: vender baifos por Navidad, por ejemplo).

Perro.- Animal de compañía (¡de las cabras!). ¿Qué sería del pastor, sin su perro pastor (no hace falta sea pastor alemán)?; vale cualquiera, aunque el bardino, es un primor, pero los hay de todas las razas y cruces. Se encarga de cuidar del rebaño, y tan fiel a las mismas es, que no las deja ni por acompañar al dueño y pastor (pues es más amigo de las cabras, que del hombre).

Zurrón.-La bolsa tipo mochila, que se hace con el cuero del baifo: todo un arte, porque atando las patas traseras del cuero, con las delanteras, y desollando bien al baifo, el cuero es hermético, yen él hasta el gofio amasado, cuando no el lugar donde llevar y traer lo que se precise.


Cuajo.-Es el “estómago (el pallo)” del baifo, que sacrificado, se le extrae, y puesto al sol, se seca, y una vez seco, se machaca con sal, se hace una pella, y echando en la leche ordeñada, para el queso, un poco del mismo, el queso es un primor, una exquisitez.

Beletén.-La primera leche, que ya el segundo no es tan densa, y que guisada con arte, es una auténtica golosina, terciarla con gofio.


Suero.-Lo que sobra de la leche una vez cuajada, y que escurre del queso, que con algo de tumbos, es una comida muy sana, que comparte los cerdos con los humanos. Hervida y con gofio, fue comida muy de siempre y que criaba a muy buenos ejemplares humanos (personas, sanas y fuertes). Era muy preciado y se iba lejos a por él, allá donde un pastor estuviera, para matar el hambre.

Cencerra.- especie de campana, algo pronunciada, que colgada del pescuezo -nunca cuello (que éste es de personas)- suena, y según el sonido, el pastor y dueño identifica a la cabra (o animal que sea), o si está perdida, por el tintineo, la localiza. Modernamente, y a la par que desaparecen los ganados, aparecen en: oficinas, estudios, casas, etc., como adorno; y son objeto de ventas por parte de artesanos (a falta de cabras y otros animales).

Cabresto.- (no confundir con cabestro), soga con la que a veces, se amarra o estaca a la cabra (casi siempre por la pata -que no pierna-), a no ser que sea por el pescuezo, cuando se la lleva de un lugar a otro; aunque lo de ellas, es andar sueltas.

Otras.- Quedan muchas palabras –y nótese no están por orden alfabético, para no romper la inspiración-, pero..., ¡lo dejamos para otra ocasión (choza, pesebre, pasto, rumiar, cagarrutas, empanchada [citado más arriba], atolear, abrevar,  se clavó, etc., etc.). Por hoy, para ir familiarizándonos, ya está bien. Creo, indispensable, vayamos conociendo estos términos -y otros, que les pasaré- y terminología, porque se imponen; ya está en camino, es el futuro...

El Padre Báez.

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