domingo, 29 de mayo de 2011

LA HISTORIA DE LOS GUANCHES:

 
    La Historia se escribe, avanzando; y se avanza, investigando; y así se dan paso a la verdad histórica; la historia, no se escribe, repitiendo como cotorras, los mismos errores. Hay que abrir los ojos, y estar atento a los adelantos históricos. La historia no es un fósil petrificado, sino un ente vivo y dinámico. Hay fuentes ocultas, que se desconocen, y hay que abrirlas. Cada aporte nuevo, supone un drama. para los que tienen ideas fijas, ancladas, inamovibles (¡pobrecillos: repetidores de tópicos!).
 
    La historia que no se revisa, deja de ser historia, para convertirse en un cuento; la historia, según los nuevos aportes serios, se hace más Historia. Nuestra propia historia, está llena de lagunas, y aunque la Historia se vale de la leyenda, y ésta aporta datos muy interesantes, no se la puede dejar en la leyenda. hay que indagar, e ir más allá. Nunca se tienen todos los datos, para conformar la Historia, pues con el tiempo, se descubren nuevos aspectos, que hasta llegan a dar un vuelco a lo que hasta entonces se tenía por cierto.
 
    Por supuesto, que los hay interesados, para que todo siga igual, pues de lo contrario se les viene abajo en tinglado, pero no por ello, hay que callar y mantener lo que no se sostiene habiendo argumentos o nuevos datos. Rajarse las vestiduras y cerrarse a admitir lo nuevo, es como quedarse en una nube, sin querer admitir la verdad, según los nuevos descubrimientos, y ello, por el simple deducir, cuando no por documentación en la que apoyarse.
 
    Frenadores de la Historia, son los que no quieren les cambien sus “historias”, pues tendrían que cambiar sus discursos, y no están dispuestos a ello, sino mantenerse en una falacia. la Historia, admite: correcciones, concreciones, incorporaciones, etc., de lo contario dejaría de ser historia para ser un cuento no creíble. Y, cuanto más tiempo pase, más se sabrá de nuestro pasado; de ahí, que lo último, no es la última palabra.
 
    Desgraciadamente, tenemos una falsa historia o historia negra, que hay que desmontar, y ello contando con el materia que se tiene, con la elaboración, cotejando y admitiendo nuevas verdades que pertenecían ocultas. Y es que la Historia, como la medicina, la astronomía o cualquier otra disciplina avanza, o no nos vale. No se pude o debe repetir lo de siempre, por sí, y sin más. El mundo hubiera dejado de ser mundo, sin ese continuo avance.
 
    Recuerdo cuando estudiante leer y escuchar que el bacalao, generaba colesterol; hoy, se dice todo lo contrario: el consumo de bacalao, contrarresta el colesterol. Y así, pudiéramos poner más de mil ejemplos, que no vienen al caso. Simplemente la idea: renovarse o morir (los hay más que muertos: ¡putrefactos!).
 
    El Padre Báez, que no tiene miedo a la verdad; que le hace justicia a los guanches; que no está con los irracionales que se quedan en la caricatura; que no está con los violentos e intolerantes extremistas, quemadores de toda verdad y buscadores de basura; que busca nuevos caminos; que va al fondo de los hechos, sin quedarse en la periferia; que no está con los que hacen daño, por algún complejo de inferioridad inconfesable; que permanece abierto a las nuevas incógnitas; que contrasta el hoy, con el ayer; que no acepta a los que amenazan al futuro, viviendo en la disputa; que ignora a los que viven instalados en el reino de la corrupción (más allá de la política); que tiene como primer objetivo: la verdad; que respeta a los que se resisten a comprender el avance de todas las ciencias, y solo se limitan a frenar y a criticar todo avance; que no se detiene, mientras hayan cosas nuevas por saber; que sabe la investigación, salvará nuestra identidad; que está convencido hay que reformar esa falsa historia o incompleta historia de los guanches; que no tiene miedo a la verdad, porque ella, como dijera nuestro Dios y Señor (Jesucristo), nos hará libres (y perdonen esta aparente falta de modestia o humildad, que en decir de Santa Teresa, ésta no anula, ni es contraria a la verdad).
 
    PD: Al fin, todo aquel que abra nuevos caminos, tiene que enfrentarse a los anquilosados, pero al fin seguirán sus huellas.

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