¡Vaya argumento para justificar la matanza de las cabras
libres!...
... argumento aplastante, de índole teológico ateo, e
ignorante, y ello a pesar de venir de un Titulado
Superior Especies Amenazadas, pero no les daré el nombre, para que no se rían del
pobre, porque argumenta, que hay que tirotear las cabras libres, porque Dios no
quiere cabras en las islas, porque si lo hubiera querido, Él las hubiera puesto.
Pues, como tampoco Dios quiso que aquí viviéramos nadie, porque a nadie puso Él
aquí, ¡vámonos todos a otro lado!, dejemos las islas vacías, también de nosotros
y de las cabras, y ¡todo para las tabaibas!, que es lo que Dios quiere haya en
las islas. Desde luego, titulado en jilipollez, con matrícula de honor y cum
laude: hay que matar las cabras, porque Dios no las quiere aquí, pues
¡toma teología laica!:
“... aunque
igual usted pensará que si alguien tiene mal el corazón no debe ser salvado, ya
que dios lo ha querido así, no me extrañaría... Pero recuerde una cosa, si Dios
quisiese que las cabras estuviesen en Canarias, las hubiese puesto Él, ¿no?
¡Pues no las puso! Y es tan sencillo como tenerlas encerraditas, bien cuidadas y
aprovechadas para sacar quesos y carne, ¡tan sencillo como eso!
¡Saludos!
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Pues, “¡peores cosas oíredes Sancho!”, que
le dijo Don Quijote a su escudero. Pero, el que sí lo dice y bien clarito, es el
abogado Don Juan Francisco Ramírez (no como las simplonerías del
anterior):
Estimado paisano Padre Báez:
Esto comienza a ser de locos e indignante; me refiero a aquellos que deberían
representar y hacer valer los intereses del pueblo canario (políticos electos);
una vez alcanzan el poder institucional, se olvidan con suma facilidad, de a
quiénes les pidieron el voto con el cual se auparon al cargo; ahora leo su
correo electrónico, en el cual nos dice que están pensando ("cabilderos") pagar
con dinero público, claro está, no con el de su bolsillo para, presuntamente,
contratar alguna empresa de seguridad privada, con la intención de proteger a
los empleados al servicio del pueblo (?); en este caso de Gran Canaria
-insisto-, puedan ser, presuntamente, molestados en una labor contraria a los
intereses del pueblo al que se deben. Es para echarse a llorar; sobre todo
partiendo del conocimiento del gran nivel de extrema pobreza y necesidades en
las que vive una gran parte de la sociedad canaria; no olvidemos, que muchos
están subsistiendo a expensas del dinero de la pensión de sus respectivos
abuelos; por ello, causa extrañeza que algunos políticos -supuestamente-
canarios, en lugar de destinar los dineros públicos a paliar las miserias de la
gente del pueblo canario al que teóricamente, itero, se deben (vean los informes
de Cáritas Española, sobre los niveles de la pobreza en Canarias); mientras,
prefieran derrochar ese dinero (de todos), en pagar por acciones totalmente
contrarias a las de su pueblo, en aras de no sé qué intereses foráneos devenidos
ende los mares, como sí esos fueran los que les han aupado con sus votos hasta
el lugar del poder político institucional que hoy ocupan; no deben olvidar, que
todo cargo es temporal o efímero, pues el pueblo canario -votante- no suele
olvidar lo malo. Un político isleño, que se precie como tal, su principal razón
de ser, debería estar en fomentar el sector primario y el secundario
(agricultura, pesca, ganadería, pastoreo, y las industrias derivadas o
alternativas), fomentando el empleo y evitar la diáspora de jóvenes preparados,
que se ven obligados a salir de su tierra isleña a otros lares en busca de lo
que aquí se les niega; por otro lado, por razones obvias, se evitaría la
excesiva y peligrosa dependencia del extranjero. Sin más, estimado paisano,
ruego a Dios nos ampare e ilumine, para que el pueblo en las próximas, acierte
en su elección. Salud.
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Por mi parte: ¡Amén! (así
es, o sea; cierto, verdad...).
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