lunes, 15 de junio de 2015

ttip=tripas

Las tabaibas y el ttip nos tupen, y hacen tripas...
“... somos... los pobres que enriquecen a muchos...” (de la segunda carta de san Pablo a los Corintios).
“... os agravia...” (Jesucristo, en el evangelio de san Marcos 5, 38-42).
“... no aceptaré... urde el engaño... te acusaré, te lo echaré en cara...” (del salmo 49).
“... será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos...” (del cántico de Isaías 2, 2-5).
“... malvados, esperan para perdernos...” (del salmo 118).
“... hasta que lograrán aniquilarnos...” (del libro de los Jueces 4, 1-24).
... ya saben, lo del dichoso tratado ese de américa-europa, el mismo que viene a aumentar el paro, o que destruye los pocos empleos que nos van quedando. Además, se carga las distintas políticas, al convertirse en algo supranacional, o por encima de los países firmantes.
Desde entonces comeremos lo mismo todos, y todos caeremos como ratas al alimentarnos con veneno. A partir de entonces, nada podremos producir (solo y más tabaibas). Eso y más es lo que conlleva ese tratado (o tartazo) transatlántico con la unión euro-pea. Será como la dictadura de un golpe de estado supranacional, eliminando democracias y otros regímenes. Será (es) una supe constitución por donde navegarán libres las multinacionales aplastando todo a su paso, incluidas las leyes propias de cada país, así como toda economía que no sea la de ellos, destrozando vidas cuales apisonadoras. Desaparecerán los derechos de todo tipo, ya sean: sociales, laborales, ambientales, etc., al tiempo que la clase política afectada quedarán desnudos de todo poder. El capitalismo resurgirá con la mayor fuerza que jamás antes tuvo. Naciones y empleos, van a desaparecer, absorbidos por el TTIP. Repito: el TTIP destruirá los pocos empleos que nos quedan. Crecerá el desempleo, hasta desaparecer todo empleo por completo. Desaparece todo trabajo y la posibilidad de volver al único medio de crear trabajo o sus puestos: el campo (agricultura y ganadería: ellos nos alimentan con sus leches y sus carnes envenenadas). Solo tendrán vida las grandes áreas comerciales o empresariales. Y lo dicho es el comienzo o principio, pues alcanzarán al cuidado de ancianos, colegios de niños, actividades recreativas, etc. Y sin valores ni principios, solo buscan el negocio padre a costa de los firmantes del tratado, que es como si vendieran sus almas al diablo. Solo buscan el negocio, sin importar la ruina y desgracia de todos los firmados (que firmarán sus propias muertes o desaparición). Nada redunda en bien de los firmados, salvo sus desgracias y ruinas, con muertes incluidas por enfermedades al consumir basuras y venenos. Lo que quede -si empresarial-, quedará sin convenios, ni salarios mínimos estipulados, ni igualdad de sexo, etc. Las pequeñas empresas desaparecerán como nubes que se deshacen al salir el sol. La competitividad será prohibitiva y absorbente el TTIP. Se terminarán las ayudas sociales y se acabará con el miedo ambiente (¡lo único bueno!). La economía propia desaparecerá, como rayos. Los pobres disminuidos quedarán olvidados, aparcados, relegados, sin prestación alguna. Y un largo etcétera, pues no quiero alarmarles demasiado, sino simplemente informarles brevemente. No obstante, les añado: el TTIP, es la mayor amenaza que pesa sobre nuestras cabezas, donde no tendrán cabida: las cooperativas, tampoco los mercados sociales, mucho menos la economía ecológica, y ¡fuera lo femenino!, esto, por citar algo del todo, solo una parte. Por eso, continuaré.
El Padre Báez

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