martes, 9 de junio de 2015

pájaros

Pajaritos tabaiberos-pinocheros-basureros...
“... estoy piando como una golondrina, gimo como una paloma...” (del cántico de Isaías 38, 10-14, 17-20).
“... preparas los trigales, riegas los surcos, iguala los terrones... rezuman los pastos del ganado... las praderas se visten de rebaños, y los valles se visten de mieses...” (del salmo 64).
“... una mesa vacía... llenadla de pan...” (del Himno de la Hora intermedia del martes II).
... subliminalmente, los hay que intentan hacernos creer y aceptar las falsas bondades de nuestra isla en su interior llena de pinos, contándonos escenas bucólicas llenas de lirismo romántico desfasado y cursi, y así, nos cuentan cómo un grupo de amigos senderistas, solo oyeron los cantos y trinos de horneros (que no quedan),
de queseros (serían imaginados), el croar del único par de cuervos que vuelan, aguilillas que sustituyen a sus hermanas mayores, canarios (vistos desde la suposición, porque reales no hay ya), pinzones azules (cuando son escasos [unos cuatro cuando más] y grises), y todo ello en medio del desafortunado pinar, solo para pájaros y gente extraña, amigas de pájaros inexistentes, pero quienes estas lindezas poéticas nos cuentan, no dejan atrás la flora entre pinares (flores de siempre [¿...?], siempre-vivas, yerbas pajoneras, collejas, salvias y otras especies botánicas, y por si era poco, estos estrafalarios capitalinos, salen al campo a decirnos lindezas de los pinares, que si milenarios (cuando no llegan a ser centenarios -exactamente sesenta y pocos años), y que fueron plantados para embellecer rutas y embriagar con su aroma (¡la pinocha mojada!), y que facilita la vida de plantas (¡cuando no dejan crecer hierba alguna bajo su sombra y hasta donde alcance sus raíces!), y de animales (¡si: zorros y lobos, jabalíes y osos!, ¡no te digo! ¿Animales entre pinos?, como no sean ratas y ratones, porque, ¡ni lagartos! Pues que gente de esta, salga al campo y nos cuente estas lindezas, es para preguntarles: ¿y oíste o escuchaste algún balido de cabra u oveja alguna?, ¿oíste o escuchaste el mugido de alguna vaca?, ¿tal vez el relincho de algún caballo o el rebuzno de algún burro? Esto preferiría hubiera seguido en su medio desde siempre y no el canto o el piar de pajarillos a menos, con los que hasta han desaparecido. Pero, prefieren toda clase de hierbajos antes que las hortalizas, árboles frutales y pasto para los ganados. Pero es que los hay que dan falsos argumentos y nos engañan, para que el cabildo siga plantado pinos, pinos para diversificar la flora y aumentar la fauna. ¡Ah, totorotas del carajo!, por decirlo finamente. ¡Pájaros y sus huevos les daría de comer, y con hierbas citadas en sopas vegetales se las daba también a gustar! Pero, toda vez que en la viña del Señor -para desgracia nuestra- hay de todo, hay que soportar y respetar a quienes nos cuentan lindezas de los pinares, y no añoran el mugido, el bramido, el balido, el rebuzno, etc., de animales que nos dan comida y leche, queso y estiércol, carne y trabajo; pero ellos solo oyen músicas pajariles en medio de los pinares, con lo que los justifica, y atento el cabildo perderá el trasero para complacerlos, con nuevas y más reforestaciones de pinos, en lugar de arrancar los que hay y devolver la tierra al cultivo y a la ganadería de siempre.
El Padre Báez.

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