viernes, 19 de junio de 2015

sin

Sin tabaibas en la isla (e islas)...
“... sin dormir muchas noches, con hambre...” (de la segunda carta de san pablo a los Corintios 11, 18.21b-30).
“... no amontonéis tesoros en la tierra...” (Jesucristo, según el evangelio de san Mateo  6, 18-23).
“... me estoy hundiendo en un cieno profundo y no puedo hacer pie...” (del salmo 68).
“... mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan; por la terrible desgracia... de mi pueblo... salgo al campo... hambre... vagan sin sentido...” (del cántico del profeta Jeremías 14, 17-21).
“... me acorrala... me cercan... estoy como agua derramada... me taladren... puedo contar mis huesos... (del salmo 21).
“... Nada de este mundo nos resulta indiferente
3. Hace más de cincuenta años, cuando el mundo estaba vacilando al filo de una crisis nuclear, el santo Papa Juan XXIII escribió una encíclica en la cual no se conformaba con rechazar una guerra, sino que quiso transmitir una propuesta de paz. Dirigió su mensaje Pacem in terris a todo el «mundo católico », pero agregaba «y a todos los hombres de buena voluntad ». Ahora, frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta. En mi exhortación Evangelii gaudium, escribí a los miembros de la Iglesia en orden a movilizar un proceso de reforma misionera todavía pendiente. En esta encíclica, intento especialmente entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común.
4. Ocho años después de Pacem in terris, en 1971, el beato Papa Pablo VI se refirió a la problemática ecológica, presentándola como una crisis, que es « una consecuencia dramática » de la actividad descontrolada del ser humano: « Debido a una explotación inconsiderada de la naturaleza, [el ser humano] corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de esta degradación »[2].También habló a la FAO sobre la posibilidad de una «catástrofe ecológica bajo el efecto de la explosión de la civilización industrial», subrayando la «urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad», porque «los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre»...”[3]. (de la encíclica del papa Francisco: Laudate si).
... tendríamos:
-         papas por todas partes
-         volverían los tomateros
-         no faltaría el trigo para el pan
-         cebada y centeno
-         archita y arbergones

-         sobraría el millo para el gofio
-         coles en interior y por las orillas
-         no importaríamos calabazas, ni calabacines
-         lechugas de aquí y no de europa
-         ajos y cebollas con verdadero sabor a ajos y cebollas
-         ñames y acelgas para el potaje
-         rábanos y perejil
-         lentejas y chochos
-         chícharos y guisantes
-         pencas de cardos y alcachofas
-         lentejas y garbanzos
-         hierbas olorosas y otras
-         jaramagos y halabasas
-         judías y habichuelas
-         habas y berros
-         coles y cerrajas
-         mieles y aceites
-         aceitunas y limones
-         naranjas, peras y ciruelas
-         nísperos, manzanas y almendras
-         sandías y melones
-         uvas, vino y vinagre
-         pimientos, pepinos y mangos
-         aguacates, berros, fresas y tunos
-         castañas y nueces todo el año
-         carnes y leches
-         mantequilla, quesos y suero
-         beletén, huevos y conejos
-         guayabos, higos y cerezas
-         ... ... ...
-         de todo, sin faltar nada
-         pero como tenemos solo tabaibas
-         nos falta de todo
-         no tenemos de nada
-         solo tenemos de sobra: pinocha
-         y leche amarga de tabaiba.
El Padre Báez.

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