jueves, 24 de abril de 2014

infierno


Cuando Dios creó la tabaiba, pensó en el infierno…
 
… si el infierno es el lugar donde radica, se sitúa y está todo el mal, sin bien alguno, aquí en la tierra, tienen razón los que dicen el infierno está o comienza, porque la puerta del infierno, no creo sea mejor que el resultado de masticar tabaiba, o que su leche te caiga en tus ojos, verás entonces si es o no verdad lo que hoy te digo. Pero, ¿acaso hay algo peor que la dicha plantita, plantota o plantaza? Pero, ¡si parece el diablo tiene parte con ella! Pero, si es que no hay nada que le supere en maldad, porque hasta las fieras se amansan. Pero, ¿y quién le cambia el sabor, y vuelve benéfica o salutífera a la tabaiba? Y, si el poder lo tiene el diablo, y sus secuaces lo reciben, ¿no andarán protegiendo por afinidad lo que les es representativo? Porque, si hay o no fuego en el infierno, eso habrá que verlo o interpretarlo, pero fuego -y sin llamas- si tu gaznate prueba el sabor de una tabaiba, fuego que no hay bombero alguno que te lo apague, así como que la plantita, plantata o plantaza en cuestión, lo maldice todo, como les es propio si tenemos en cuenta su relación con lo satánico o infernal. Sabía y sabe Dios, que de esa planta nada bueno se iba a seguir, y precisamente, por eso, los que sin Dios andan por la vida aceptan y defienden lo que por afinidad les es congénito. Es decir: tabaiba e infierno, no se llevan paja y media, porque quien lo dude que le de una chupadita a la primera tabaiba que se encuentre, cosa nada difícil dada su proliferación y superabundancia. No, no tiene viso alguno de celestial la tabaiba; todo lo contrario, según acabamos de exponer. Razón ésta, por la que probando en la tierra la suerte que les espera a algunos -tal vez- bueno sería una conversión o cambio de rumbo en la vida, y como la tabaiba, no sigamos sembrando maldad en el mundo, asemejémonos a cualquier otra planta frutal o fructífera, y dejemos la tabaiba ¡pal mojón de los infiernos!
 
El Padre Báez.

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