miércoles, 5 de septiembre de 2012

La crisis...

La crisis,
en el campo,
se nota menos:

Que también se nota, pero no tanto.

De entrada, hay menos paro.

El campo da siempre y a todos trabajo.

La esperanza, está –pues- en el campo.

No se gana dinero, pero se tienen la comida.

Y el que no trabaja, es porque no quiere.

Eso sí, ligado a la agricultura o a la ganadería.

Y, cuando se va el sol, como las gallinas, todo el mundo se recoge.

Y huevos –ya que hablamos de gallinas- nunca faltan en casa.

Pasa, que no todos están dispuestos a ensuciarse con la tierra y los animales.

Se reverencia a los ancianos, que son los sabios y transmisores de tradiciones, costumbres, ciencia y cultura.

Y es que economía sin sector primario es imposible.

Todo es cuestión de hacerse cargo de la tierra, sin excluir de ella a los animales.

Se vive alegre.

En la comida, nunca falta la verdura.

Tampoco las papas,  el queso y la fruta.

Algún pollo cae de vez en cuando (del propio gallinero).

Nunca falta la ensalada.

Se come del lugar, y sin tratamientos.

Los recursos, son naturales (ecológicos, como toda la vida han sido).

Se es vegetariano.


El Padre Báez.

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