martes, 25 de septiembre de 2012

Hay que...

Hay que formar, a
campesinos.

Los nuevos campesinos, serán los que mañana tomen el relevo, de ese negocio que nunca falla: el campo. Es la solución ante la duda de salir o no al extranjero. Hay que cambiarse de ropa, y oler a mierda de vaca (¡es muy sano, además!).

¿Dónde está la escuela de pastores (no protestantes), pastores de ovejas y cabras? Es el negocio más redondo del mundo. Y muchos lo harían si les dieran facilidades (pero gastan los millones en limpiar barrancos, un cercado u orillas de carreteras, sin formar a nada a nadie). De entrada resolvería la economía doméstica, ya luego lo demás, importa menos.

En este caos el aula, es la tierra, y los doctores (maestros o profesores), son los pocos ancianos campesinos que quedan, y las clases deben ser prácticas, sin teoría alguna, que sobra. Ya después, los que sobrarían son parados. Otros, los mandan a estudiar, como si esto no fuera, sino para sacar el pasaje a un país desconocido y de otra lengua, desenraizado de su historia, borrando su identidad...

Ya, lo que propongo, es algo distinto, algo nuevo. Pero los hay que insisten en mandar currículums a todas horas a todas partes, sin resultado alguno; y hasta les enseñan a hacerlos bien (?), ¡si después van todos al cesto de la basura! La mejor oportunidad, está en el campo. Te enriquece, y te hace crecer como persona (libre). Para este aprendizaje, sobran las becas, basta ponerse atento a lo que hace el anciano campesino (cada vez quedan menos). ¡Ya fomentara el cabildo-gobierno o gobierno-cabildo esto, y se dejen de turismo y otras leches y mandangas!

Se trata de la profesión más antigua (pastor y agricultor [Caín y Abel]). En ello se prospera. Hay que aprender a ordeña un animal, y a plantar papas (y no confundirlas con hierbas protegidas como el medioambiente, que son una rémora, un freno, pero que los políticos deben eliminar; si no, no hay tu tía). Sigo: No hace falta Letras ni Matemática, aunque no estorban. Tampoco hace falta saber ingles o alemán. A los animales, les basta con que se les pase la mano por el lomo y se les rasque un poco, con un “¡Ooooh..., pajarita (o mariposa)!”

Estas son las empresas por aflorar. Eran las de nuestros abuelos, dejadas en los años 50 del siglo pasado, por limpiar camas y regar jardines para los turistas en el Sur de nuestra desgracia. Se trata, de volver a lo más tradicional. En esto, se destaca, ¡seguro! Como Dios que está en su Gloria. Se es autónomo. Sí, hay que cuidar animales, y la tierra; son una bendición del Cielo. En todo esto, no cabe la corrupción. La gente, siempre compra para comer: leche, queso, fruta, hortalizas..., y tú (usted), las produce, ¡qué maravilla! No le va a faltar clientela. ¡Cómo iba a disfrutar!

Nuestros bisabuelos, iban a Hispanoamérica o Latinoamérica (Sudamérica), a trabajar la tierra y tener animales; no hace falta salir, para eso ahora, tenemos tierras de sobra, y faltan animales (que se multiplican, con paciencia). Tenemos muchos pueblos donde elegir, sin salir del Gran Tabaibal. Vean las tierras vacías, y cómo no se ve una cabra, ni por casualidad. Hay mucho trabajo, y no es tan duro (solo al principio [como aprender inglés o chino]). Menos Artenara, que en el 93 % es del cabildo y está llena de pinos, y no hay una gota de agua.

Las únicas empresas que no fracasan, son las agrícolas y ganaderas. La gente (repito) come. La gente mayor, ayudan muchísimo; ¡se las saben todas! Son sabios. No se olviden estamos hablando de agricultura (y ganadería).  No hay que coger la maleta. Hay que coger el cabresto, y la azada. Y, hasta se puede crear empleo. Y no se trata de algo antiguo; muchos otros –fuera- lo hacen, y gracias a ellos, comemos.

Pasa, que soy un cura, y no un político, y son ellos, los que deben impulsar lo que queda ahí dicho o escrito. Pero, sobre esto, ellos, ¡ni media palabra! Programas políticos hay, en los que ni sale esta palabra (agricultura y ganadería), a no ser jardinería y parques para perros (pero no para cabras). Franco hacía planes. Ahora la democracia, ¡nada! La tierra, nos está esperando.

El Padre Báez.

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