miércoles, 1 de diciembre de 2010

YA SE VAN LOS PASTORES…


Ya se van los pastores -y no me refiero a los de Extremadura (Espakistán)-, sino a los nuestros, a los de Canarias (en concreto, a los de Gran Canaria). Les cuento:

Sabía uno, por las Crónicas, y por la arqueología, que cuando un guanche, se sentía viejo o enfermo, accidentado o sin ganas de seguir viviendo, se encerraba -se emparedaba- dentro de un covacho o risco- y por inanición, se dejaba morir. Por tanto, estamos, ante una costumbre, con algo de nuestra cultura.

Pues, es el caso, que hace cosa de un par de años, por Timagada (Tejeda), el Sr. García (q. e. p. d.) me señalaba a una cueva, y me dijo (está grabado en Programa para la Televisión): “en aquella rendija, un guanche se encerró, para morirse”. Práctica por tanto, que al margen de los escritos, y por vía oral (de palabra) ha llegado hasta nosotros, seis siglos después (ratificando o confirmando, lo que las Crónica o libros nos cuentan).

Y, por más que uno piensa y cree, que esto pertenece al pasado, me asombra saber, que permanece, en la mente de los que mejor conservan nuestro patrimonio cultural, la memoria, la historia, las costumbres y usos, y así me cuenta mi amigo David -con nombre de pastor Rey- que a Miguelito, el de Caideros de Gáldar, como ya no puede hacer la trashumancia, que porque tiene ya ochenta años (80), que no podía con sus 120 ovejas, su familia (hijos) le vendió -muy a pesar suyo- cien ovejas (100), dejándole 20, para que se entretuviera, pero ya sin la obligación de un rebaño mayor.


Y, me cuenta el amigo antes citado, que: Miguelito, llorando, se escondió, para no ver cómo se llevaban a sus ovejas; y, que había dicho: “si me quitan éstas que me quedan, me encierro en una habitación, no hablo con nadie, no como, y en 15 día, me mudo de barrio”. Avisada -por éste-, Francisquita, su mujer; ésta dijo: “¡Miguel, lo hace!”

Me sigue contando el amigo, que: Miguelito, anda muy entusiasmado, porque las 20 ovejas están para dar crías, y piensa criarlas a todas, con lo que en breve se le duplicará el rebaño, que pasará de 20 a más de 40, y en un par de años, recupera el rebaño que tenía.

A la altura de lo que aquí cuento, recuerdo, cómo mi propio padre, se estaba muriendo, y pensaba, en comprar más cabras.
Y sé de alguien que me contaron, que de Tejeda él, sus hijas se lo trajeron a vivir a la ciudad (a la periferia), que asomándose todos los días al balcón, miraba con nostalgia a las cumbres, recordando cómo pasaba allá el día, entretenido con sus cabras y en las tierras, desde la mañana a la noche; ahora, encerrado en un 5º piso, no tenía interés bajar a la calle a sentarse con quienes no conocía, en un parque; y al mes: lo enterraron.

Conclusiones:

1.- la memoria mantienen las costumbres, aún de lo que no fue testigo (ciencia pura).
2.- si le quitan los animales a un hombre del campo, lo matan (sociología pura).
3.- animales y hombre del campo, es algo inherente o inseparable (historia pura).
4.-…

         El Padre Báez, que pastor de almas, sabe que pastores-pastores, los que como el citado (de los que cada vez, quedan menos, por culpa del cabildo (y su Miedo Ambiente); y con ellos, se nos va la memoria histórica, la salud, la vida, la economía, las tradiciones… ¡y tanto y tanto!

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