jueves, 9 de diciembre de 2010

GOLPE DE ESTADO ESPAKISTANÍ

     
         Tejero, y lo que han hecho éstos, los del Zapa, no tiene gran diferencia. Tan golpe de Estado, fue aquél, como éste. Pasa, que los periodistas todos, pasándole la mano al gobierno –ya con minúscula-; un gobierno, que no gobierna, sino a base de golpes. Y todo, porque desde que entró un tal Blanco en Fomento, no ha hecho sino fomentar la tensión, con unos pobres trabajadores –al margen de lo que ganen (hay médicos y abogados, que ganan mucho más)-, y es que parece –y los del sindicato no dicen ni pío- unos trabajadores, parecen ya no tienen derecho a exigir sus derechos, ante el abuso de un gobierno, que hace sino crear problemas en todos los frentes (sociales, económicos, religiosos, morales, etc.), y es el caso que aquí, según los chicos de la Prensa, la culpa la tiene los trabajadores que controlan la cosa esta de los vuelos, y menos guapo, se les ha dicho de todo: que si terroristas, que si…, no sé, peor que los de la ETA. Y todo, por exigir sus derechos, repito; pero ya parece aquí nadie tienen derecho a nada justo, sino a matar (sea abortando o eutanaciando), sea juntando a iguales, y para qué seguir. Pues, que según el nuestro (un tal Paulino, machote él, a lo mejicano, que hay que exterminarlos, que son…, no soy capaz de repetir lo mismo; y ¡cuántos, babosos se les han sumado! Y todo por el turismo. ¿Por qué no reacciona igual a favor de la ganadería y agricultura, la única que nos va a sacar de la crisis, y no los viejos y enfermos, paupérrimos turistas, que vienen a dejarnos aquí sus miserias, sus mierdas, y sus condones usados? Y es indignante, todos ataquen a unos pobres trabajadores, de los que se abusa, y como si la envidia por lo que cobran, no sea menos que lo que cobran los políticos todos.
Nada, que a uno, esto de los militares, me recuerda a los años de la dictadura, a base de policías y militares. Pues, se vuelve a aquellos tiempos, y es que la memoria histórica, pasa por copiar a Franco en su actuación.
Nadie quiere ver culpable al gobierno, que es el que ha motivado todo esto, y más. Callar, a unos trabajadores, con los militares, es algo que recuerda, más allá de Franco, a Latinoamérica.
Un gobierno, que amenaza a los trabajadores, con militares, es una dictadura militar; esto es un estado dictatorial, y la alarma es: que el que se mueva, no sale en la foto.
Demonizar a unos trabajadores, que luchan contra un gobierno, que les obliga a trabajar, más allá de la libertad; y ello militarizando un servicio público. ¡Ojo, porque, esto es el principio!
Y no ha faltado el drama de alguien que no pudo salir en esta semana de vacaciones, a costa de La Inmaculada Concepción de la Virgen María, la Madre de Dios, y madre nuestra…, con lo fácil que es quedarse en casa, en época de crisis; que tanto viaje de vacaciones, sin sentido, es un insulto a los pobres, que no tienen ni techo, ni comida (por supuesto, ni trabajo, ni un sueldo). ¡Cuantos, sin poder viajar! Por una vez, que se solidarizan tantos, no habría sino que arreglar el asunto a los controladores, sin abusar, sin obligarlos, sin meterles miedo, sino solucionando sus peticiones, justas y razonables.
Y ahora, ¿quién los limpia en su honor y derechos? Porque ha sido una pasada: todos contra ellos, sin darse cuenta, han hecho un ejercicio libre, de conciencia, de sueldos, como tantos y tantos (bomberos, taxistas, policías, etc.
Malo, muy malo, cuando aviso a navegantes, a los trabajadores, si piden sus derechos legales, se les puede mandar el ejército (el mismo que no nos defiende da nada ni de nadie), a hora utilizados, como medios de presión y supresión de libertades. ¿Estado de alerta? Más parece un estado en golpe de estado.
Un gobierno, sin autoridad, sin poder, sin moral, sin respeto a los trabajadores, saltador de derechos laborales, impositor de sus criterios, etc.
Me recuerda a Fidel, a Chaves, a Morales, a… ¡tantos, que no saben, sino cual en guerra, echarnos los soldados!
         El Padre Báez, testigo de un país, que quita los derechos a los trabajadores, abusando del poder, y volviendo a prácticas dictatoriales.

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