Lo
de aquel taxista gran tabaibero y ex-cabrero...
... que por mor de la casualidad, por turno le tocó,
que a la llamada telefónica, me llevara al aeropuerto, para una cita -ya no
recuero si para Antena 3 o el Canal 5 (nacionales), que al recogerme; “¡Oh,
es usted, el Padre Báez, a quien escucho fielmente en -entonces-
Radio Las Palmas...!”, y durante el trayecto, me contó parte de su biografía:
había sido hombre de campo toda su vida, pero dado que no podía seguir en la
agricultura y ganadería por aquello del miedoambiente que los perseguía y multaba
-como tantas veces ya he dicho- por todo y por nada (hagas lo que hagas, y ello
por nimio o pequeño que sea), va y se dedica al taxi, siempre y cuando le
surgió esta oportunidad, y en ello está el buen hombre, y como la conversación
derivó en la agricultura y ganadería -de donde venía- va y me dice esta frase -que
desde entonces la tengo de fondo y recuerdo permanentemente me viene a la
memoria- y sobre todo cuando miro y veo el campo a rebosar de comida para los
animales, que ni nadie siega o coge, y menos ve uno un solo animal a la redonda, de la isla, que mordisquee nada,
pues todo está protegido, y “encarcelado” el poco ganado que nos queda, tiene
que comer hierba seca o paja, traída de españa y de más lejos, mientras la
nuestra se la come el sol en verano, y es pasto, para el mejor incendio (¡Dios
nos libre, y nunca más ocurra, pero toda vez son ellos mismos –como en
Cazadores- cada año los que los provocan, para poner a prueba el material:
mangueras, guantes, gafas, picos, palas, etc.!). Que el taxista va y me dice
esta frase, que lo resume todo: “¡Antes -me dijo-
Padre Báez, no había hierba para tantos animales; ahora, no hay animales, para
tanta hierba!” Pues esa es la situación, el análisis, la realidad:
Antes, por falta de hierba al haber tantísimos animales; mientras que ahora,
con tantísima hierba, no se ve un animal comiéndosela y que nadie se atreva,
salvo quiera pasar por la preceptiva multa, por obra y gracia del cabildo
matacabras y tabaibero, que obliga a gente del campo a abandonar la profesión
de agricultor o/y ganadero, por la de cualquier otro oficio o ninguno (en la
mayoría de los casos, pues pasan de pastores al paro, o de agricultores a pedir
comida a Cáritas).
El Padre Báez, que sigue dando razones para
recuperar el pastoreo y los animales, vuelvan a pastar sin protección alguna,
porque ya se encargan ellos (los animales) de aflojar la tierra, abonarla,
sembrarla, etc.
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“... respiran violencia...”
(salmo 26). / “... el pastor, visita y reúne su rebaño...”
(el cabildo las mata
[de las preces de vísperas
del día de hoy).
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