Ya,
sin cabras ni fe...
... que voy esta mañana (sobre las 10,00) a la finca
abandonada de Tara, donde echaron veneno a los viejos y vetustos olivos, a coger
esquejes de los mismos para mi semillero particular donde si no miles, sí
varios cientos de ellos, y que si de cada diez me paga uno -que me pegan más-
me doy por satisfecho, y es que según Ignacio el que lleva la finca de
Venturita, q. e. p. d., y acólito de un servidor en Tecén -con otros cuatro
señores- desde hace ocho años, e injertador y podador él, me dice
que es en diciembre
cuando los olivos pegan de gajos y mejor si vienen con garepa del tronco o del
árbol de donde se toma la muestra, que, ¡que vaya susto me llevé!, porque
cuando más tranquilo estaba, absorto en la operación, con hacha en mano y
tijeras de podar, con sendos cacharros donde ir echando los susodichos, oigo de
repente y tan cercano un altavoz, que pensé: la policía a por mí, y
claro al rato ya vi -oí- se trataba de un colegio o instituto donde una
profesora daba instrucciones, llamaba, pedía todo por favor, a los alumnos
silencio, en fila, con nombres propios, con despedida del centro de un par de ellos,
con los distintos cursos, que si los de 4º, si los de 5º y no sé si los de 6º, y
toda vez que yo (un servidor) seguí en lo mío, pues que pasando el tiempo, y
tan claro como si estuviera allí mismo o al lado y sin prestar atención-, que
si los padres, que si esto, que si lo otro, que si en la mesa, en el patio,
total, que era una fiesta fin de año, pero -hoy es día 22 de diciembre- con
uvas y todo sin faltar las felicitaciones y deseos de prosperidad (¿...?), y
todo ello ensayo previo, y las campanadas preceptivas, con sus cuartos y todo,
y año nuevo y más felicitaciones, y el brindis correspondiente, y ahora viene
lo siguiente: Antes de fin de año o año nuevo, viene la Navidad, y si la chiquillería o alumnado toma o coge vacaciones,
son por Navidad, pero sobre ésta,
¡ni citarla!, nada de nada, ni el Nacimiento
del Niño-Dios, ni ¡de su Madre la
Virgen menos!, y menos de san José, pues como digo y repito, era toda
una fiesta en torno al año nuevo, y despedida del viejo, sin referencia a la antes
-según todo calendario que se precie- fiesta de Navidad, con lo que lo del título, nos quedamos sin cabras, y también
sin fe, porque desconociendo el número de alumnos, éstos que se van de
vacaciones por Navidad, de ésta o lo
que es lo mismo el Nacimiento de Jesús, ni media palabra, mutis y silencio
absoluto, con lo que esa pobre chiquillería, el fututo que nos gobernará y ocupará
distintos puestos en la sociedad, y serán o no padres de hijos, esta pobre
adolescencia o menores, sobre Dios, ¡ni citarlo! Y claro, mi reflexión pasa por
ahí y se la brindo a ustedes. El colegio o instituto o lo que fuera en
cuestión, está o de allí venían las voces (desde Tara), de detrás de la Máquina
del Azúcar. Y uno se pregunta: ¿será porque habrá ente los alumnos un niño
mahometano, para no ofender su fe, credo y costumbres, nos cargamos la nuestra?,
¿será que el profesorado y dirección es ateo?, ¿habrá alguna prohibición de
Educación citar la Navidad y por referencia a Jesús, nuestro Dios y Señor? No sé,
pero es para reflexionar, y si en los otros centros hacen lo mismo, mal futuro nos
aguarda, porque sin fe, no hay valores, ni principios, ni alegría, ni paz, ni
amor..., ¡nada! La que nos aguarda, no es de imaginarla: odios, venganzas, egoísmos,
mentiras, paganismo, soberbias, materialismo...
El Padre Báez, que va a dejar para el futuro cientos
de olivos plantados, y aunque en Tara los envenenaran, toda vez que han
retoñado, un servidor los va a extender, para que al menos, no falten aceitunas;
y ellas, sin cabras, porque las mata el cabildo, y sin fé porque la barren
desde las escuelas los maestros (no merecen llamarse “maestros”,
que les viene de Jesús el apelativo, de quien reniegan, sino. “vaciadores
de religión y preparadores de un mundo en guerra, de odios, de violencias,
de soberbias, de puro materialismo, de...,” ¡Dios nos libre! Pues, ¡qué
bueno niños hay no escolarizados que son educados por sus padres, si bien
siguen los textos oficiales, pero sin que los maestros les quiten la fe de sus
padres, pues ya se multiplicaran!, es una idea a considerar, pues si a mi hijo
le quitan la fe, le han quitado el mayor de los tesoros.
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