domingo, 1 de junio de 2014

es lo que hay


Emergencia tabaiberil o tabaibera…
 
… les informo, mis amigos: las más de cuatrillones de plantas de la maléfica y dañina tabaiba, pone en una situación muy grave a los habitantes de estas islas. Les hago, con ésta, una urgente llamada frente al reto de la tabaiba, que se lo queda todo para ella, y ello con el apoyo de los que gobiernan, en lugar de ayudar a los tabaiberos a sobrevivir, y poniéndonos cada vez más en situación -cada vez más- mas difícil. No se pueden gastar millones de euros en defender y proteger una planta que no nos beneficia en absolutamente nada; dinero que se debiera destinar a y en una agricultura sana y una mejor ganadería. Aumenta la desnutrición infantil, el paro juvenil y la muerte de los sabios del campo, que se llevan a sus tumbas sabidurías milenarias no recogidas en libros, sino transmitidas oralmente, sin que se haga nada al respecto porque se las transmitan a las nuevas generaciones, siendo así doble nuestro empobrecimiento. Europa nos acerca cada vez más al África malnutrida, enferma y paupérrima. El campesino ha sido obligado a abandonar sus tierras y dejarlas a merced de la omnívora tabaiba. Y así la situación, ¿a dónde huir? Lo nuestro ya es de emergencia; y no se hace nada para cambiar este estado de cosas. Perdemos salud, y habilidades; se está idiotizando a la población de forma y manera asombrosa. Se ignora ya lo más elemental en relación con el campo. Avanzamos a pasos de gigantes hacia el desastre total. No hay resistencia alguna a este desmadre gubernamental, contra la tierra; nadie defiende el campo (solo hablan de “campos” de deporte [de balón cesto y de fútbol). No se reinserta el campo, sino que avanza en un proceso de deterioro absoluto con la tabaiba, irreversible…
 
El Padre Báez
El día más triste…
… mucho Virgen del Pino, y tanto, que hasta harta y cansa a uno, por tanta falsedad e ignorancia. Bien, que baje, que venga, que dé de comer a tanto periodista y medios de comunicación, cuando ninguno de ellos han reparado en el camino, el vacío de agricultura y la desaparición de la ganadería, pero no añadiré un renglón más sobre ese culto casi divino a María, aquella sencilla muchacha, como la llama el Papa, que mi pena va por otro lado, y es por la despedida de los que hacen su Primera Comunión, que llegados a este acontecimiento, ¡si te vi no me acuerdo!, porque cuatro años de presencia infantil, en los que los has visto crecer, y conoces algo de sus talantes y actitudes, comportamiento y defectos (primera confesión aparte), ahora llegados a esta meta, llega el fin, ya no vuelven, desaparecen, pasa el tiempo y si se cruzan contigo, te rehúyen y te dan la espalda, hacen como que no te han visto, y ya cuando los vuelves a ver, ya ni sabes quiénes son, pues han crecido, han cambiado, y sí, cierto que aquellos cuatro años, no se han perdido, porque en el disco duro de sus cerebros, jamás se borrará, pero llegarán con Nietzsche y Marx a la paralizante universidad, y ya antes por el ambiente, por la familia sobretodo que rompen con ellos esa continuidad interrumpida, y se te llena el alma de tristeza, que va desapareciendo con los que comienzan de nuevo y vuelta a empezar, y así curso tras curso, y años y años en lo mismo, como sembrar o plantar algo, regarlo durante cuatro años, y cuando puede comenzar a fructificar, se seca o no se vuelve a regar la planta. Eso sí celebrarán con una gran fiesta esa despedida o desaparición de todo aquello que haga referencia a lo que durante ese tiempo han “vivido”. Triste, y lo más o/y pero, que desde arriba, no haya un cambio, porque sabiéndose el final, es como no dar el paso al sacramento y sobre todo por lo que al respecto dijera Jesús: “¡no echen las margaritas a los cerdos!”, pero no se le hace caso ni a Dios, por parte nuestra (todos).
 
El Padre Báez.

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