domingo, 9 de marzo de 2014

diosa


Rechazo a la tabaiba…

 

… salvo una pequeña reserva que las preserve y perpetúe su especie, pero no de forma y manera exclusiva y total. No hay que salvar, lo que está salvado; no hay que proteger, lo que está de sobra protegido. Hay -pues- que retirar, esa superprotección indebida e innecesaria (salvo para los bolsillos de quienes sabemos de sobra también). Alegaciones a tal fin, han ido saliendo -¡y las que quedan!-. Por los correos que recibo, veo va cuajando la idea del rechazo, para lo cual se cuenta ya con un gran consenso. Nuestros políticos debieran ya tomar parte en este asunto y presentar dicha propuesta, y parar ya la sangría que supone para el campesinado, el mantener esa planta que nada produce, sino una leche que no se utiliza para nada, y que de ordeñarlas, tendríamos ríos de leche por todos los barrancos de las islas, al contar con un número descomunal de sus ejemplares. La sociedad espera ya impaciente, se abra un proceso de descatalogación. Propuesta ésta que creo -sin consulta- cuenta ya con un apoyo masivo. Sobra ya el debate porque ampliamente se han solidarizado con estas mis ideas la población tabaiberil, que quiere recuperar el apelativo de siempre “canario”, que han ido calando en la sociedad, y masivamente piden su desprotección, para que estas islas vuelvan a ser lo que fueron, una despensa, de la mejor fruta, hortalizas, carne, leche, etc., todo ello vetado por una planta que se enseñorea y campea como cual diosa por el archipiélago. De lo contrario, el pueblo campesino seguirá siendo sancionado, y no con 600,00 euros, sino con 6.000,00 euros y más, por dañar en lo más mínimo a una sola tabaiba. Nada digamos si el daño es mayor o su desaparición, por más que no sea sino de un solo ejemplar.

 

El Padre Báez.

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