sábado, 30 de marzo de 2013

Popurrí 545 y Silencio en el campo

POPURRÍ 545:
En el Año de la Fe (169): Hombre sin Fe, pez sin agua.

Al habla el historiador (169):

Hoy, silencio...
... hasta la noche.

Hoy, silencio...
... es sábado santo: la sepultura del Señor.

Hoy, silencio...
... ayuno y abstinencia.

Hoy, silencio...
... permanece junto al sepulcro del Señor.

Hoy, silencio...
... medita la Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos.

Hoy, silencio...
... abstención absoluta del sacrificio de la Misa.

Hoy, silencio...
... los altares, están desnudos.

Hoy, silencio...
... expectación nocturna de la Resurrección.

Hoy, silencio...
... se inauguran los gozos de la Pascua (en la solemne Vigilia).

Hoy, silencio...
... comenzarán los cincuenta días pascuales.

Hoy, silencio...
... rezo del Oficio divino con participación del pueblo.

Hoy, silencio...
... por el misterio de este día.

Hoy, silencio...
... salvo en caso de viático, no se distribuye la sagrada Comunión.

Hoy, silencio...
... se venera las imágenes de Cristo crucificado, o en el sepulcro.

Hoy, silencio...
... también veneramos la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores.

Hoy, silencio...
...

Hoy, silencio...
...

Hoy, silencio...
...

Hoy, silencio...
...

Hoy, silencio...
...

Hoy, silencio...
...

Hoy, silencio...
...

Hoy, silencio...
... hoy...

Hoy, silencio...
... silencio.

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“... el enemigo me persigue a muerte, empuja mi vida al sepulcro...” (Salmo 142).

“... me has colocado en lo hondo de la fosa, en las tinieblas del fondo...” (Salmo 87).

“... se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción...” (Salmo 15).

“... ¿qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad: Un gran silencio, porque el Rey duerme...” (De una homilía antigua sobre el grande y santo Sábado).

“... el justo se alegra con el Señor, se refugia en él, y se felicitan los rectos de corazón...” (Salmo 63).

“... en medio de mis días tengo que marchar hacia las puertas del abismo, me privan del resto de mis años...” (Del cántico de Isaías).

“... Señor, que junto a tu cruz y a tu sepulcro tuviste a tu Madre dolorosa que participó en tu aflicción, haz que tu pueblo sepa también participar en tu pasión...” (De las preces de Laudes).

“... Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste. Señor sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa...” (Salmo 29).

“... las tinieblas pasan y la luz verdadera brilla...” (De la lectura breve de Nona).


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Silencio en el campo:

-        ya no se oye nada en el campo: está muerto
-        ya la esposa no llama al marido que cuida de la tierra venga a almorzar
-        ya no se oyen las cencerras de las ovejas y cabras
-        ya no croan las ranas
-        ya no se escucha el graznido de los cuervos
-        ya no se oyen a los pájaros canarios, ni a los otros
-        ya no rebuzna el burro
-        ya no relincha el caballo
-        ya no muge la vaca
-        ya no gruñe el cerdo
-        ya no cacarean las gallinas
-        ya nadie silva en el campo
-        ya nadie canta al sembrar
-        ya nadie canta la tabla de multiplicar
-        ya nadie canta en al trilla
-        ya nadie canta segando
-        ya nadie canta pastoreando
-        ya nadie canta
-        ya no se oye hablar gritando al que está lejos en al faena
-        ya nadie canta arando
-        ya no se escucha al hacha cortando leña
-        ya nadie canta en la trilla
-        ya no se oye el crepitar del fuego en el fogal
-        ya no se escucha, ni siquiera al viento
-        ya no se oye el canto del agua en el riego, por las acequias
-        ya las madres no cantan el arrorró mi niño chiquito
-        ya no cantan las mujeres en el lavadero
-        ya no se oyen los grillos, ni la cigarra
-        ya no se escuchan conversaciones del tiempo, ni criticando al vecino
-        ya no se oye rezar de tarde / noche en el patio
-        ya no se cantan serenatas
-        ya nadie canta por los caminos
-        ya nadie canta en sus casas
-        ya no se oyen el murmullo de nada
-        ya ni se escucha el silencio
-        ya no se oyen a los niños jugar
-        ya no se oye ni estornudar
-        ya no se escucha la radio de lejos
-        ya no se oye el paso de nadie
-        ya no se oye cantar: “¡fuego, fuego...!
-        ya no se oye el renguear de los camiones
-        ya no se escuchan los motores de los pozos
-        ya nadie hace ruido en las escuelas vacías de los pueblos y aldeas
-        ya no se escuchan ni las campanas a muerto
-        ya no se oye y goza la Misa como antes
-        ya no se oye a nadie por las calles
-        ya nadie habla y hace cuentos en las guaguas
-        ya nadie dice nada
-        ya no se oyen canciones mejicanas
-        ya no se oye el goteo del agua
-        ya no se escucha la Palabra
-        ya no se oyen las bocinas de los barcos
-        ya no se escucha el coger las hojas de las cañas
-        ya no se oyen pasos de nadie
-        ya nadie pide agua por las casas para beber de camino
-        ya nadie pide un plato de comida a pesar del hambre
-        ya nadie escucha a nadie
-        ya –creo- ni se escuchan a sí mismos nadie
-        ya no se oye ni a la propia conciencia
-        ya no se escucha sino gritar, como locos: “¡gol, gol, goooooool...!”
-        ya no se atiende a la voz de la experiencia, la de los abuelos
-        ya las madres no riñen a su único hijo, ni lo enseña
-        ya ni se discute, para luego la reconciliación
-        ya es desesperante y ensordecedor el silencio reinante
-        ya con tener dos oídos, no se oye nada, a nadie, ni a sí mismo
-        ya ningún ruido de nada, de nadie, por ningún lado
-        ya los baifitos y corderos no balan
-        ya no se oyen tractores arando la tierra
-        ya no se escucha ninguna sierra cortando ramas a los árboles
-        ya no se escucha el trote de ninguna yegua
-        ya no se oye golpear la ropa en la lavadera
-        ya no se oye al afilador gallego cada año por esas fechas
-        ya no se escucha a nadie recitar romances, poesías, oraciones añejas
-        y no se oye a nadie rompiendo piedras
-        ya no se oyen a las madres llamar a sus hijos que juegan
-        ya no se escucha a nadie tocar para nada a las puertas
-        ya no se oyen los timbres de las casas
-        ya nadie escucha al anciano y al enfermo solo
-        ya no se escucha el parte, como antes
-        ya no se oye pregonar pescado fresco de Agaete o de san Cristóbal ya no se escucha ni oye barrer
-        ya no se ve a nadie en un cruce de camino hablando con alguien
-        ya no se escucha ensañar a las madres oraciones a sus hijos pequeños
-        ya no se oyen las halabas del molino
-        ya no se oyen los viejos relojes marcar las horas
-        ya no se oye periquito alguno o al loro
-        ya no se oyen las bocinas de las motos, coches y camiones
-        ya no se escuchan los sermones de la novena, quinario o trío
-        ya no se oye al cartero, ni al panadero, ni al cochinero de Ingenio
-        ya no se escucha u oye barrer
-        ya no se escucha lavar y destiñar los calderos y platos
-        ya no se oye el maullar de los gatos
-        ya no se oye martillear un clavo
-        ya no se escucha la explosión de un barreno (no se canta la dinamita)
-        ya no escucha el hijo al padre sino éste al hijo, que es el que manda
-        ya no se oye el timbre de una bicicleta
-        ya ni se oye ni el ruido o vuelo de una mosca
-        ya no se oye llorar a un niño
-        ya no se oyen cuentos de brujas
-        ya no se escuchan mentiras de los cazadores
-        ya no se oye el paso de nadie
-        ya no se habla de política
-        ya no se oye, ni escucha...
-        ya, solo, se oyen ladrar, a los perros.

El Padre Báez.





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