jueves, 14 de marzo de 2013

Popurrí 529 y Trabajos, los del campo

POPURRÍ 529:
En el Año de la Fe (153): Lo fundamental, y el fundamento, es: la Fe.

Al habla el historiador (153):

Tenemos nuevo Papa...
... tenemos viejos problemas en el campo.

Es, el pastor universal...
... ayer, estuve con Miguel Moreno, en Piso Firme (en Las Rosas).

Sucesor del que se llamó a sí mismo: “Yo soy el buen pastor” (Jesús)...
... en sentido figurado, que pastor-pastor, los que cuidan del rebaño, y no tienen un día de descanso; trabajan todos los días, y hasta el día de sus santos.

Debe cuidar de sus “ovejas”...
... los borregos y borregas, no dan problema, ¡ni siquiera balan, por más que el lobo las mate!

Librarlas de los enemigos...
... de dos piernas y lengua larga.

Mantenernos en el buen camino (el Evangelio)...
... como el otro, no sea coman algo protegido y lo multen.

El Papa Francisco, es el fruto de la evangelización española desde el siglo XV en América...
... justamente nos la devuelve, con creces.

Muchos se han caído de la Iglesia...
... el pastor no pudo levantar una pared.

Estamos en cuaresma...
... y en el campo, ya, no te dejan matar un cochino. ¡Multa que te pego!

El nuevo Papa, tiene que seguir limpiando...
... por limpiar un camino, les dicen la multa que les va a caer es entre 10 y 100 millones (¡).

El Camino es de veinte siglos...
... el de mi gente, un kilómetro más o menos.

El de la Iglesia, ensuciado por sectarios, enemigos, sembradores de cizaña...
... el de mis amigos de Gáldar, le contaron las hierbas-basuras cortadas, y le dan ese resultado.

Un Camino que es el verdadero Camino...
... el de aquí, “de toda la vida”, sin ensancharlo, sin nada más que limpiarlo de la maleza nacida, ¡lo dicho!

Santo Padre: gracias por su humildad, su oración pedida y la dada a su antecesor...
... ¡qué distinto talante! Justo, el de un “buen pastor”! Seguro dimitirá a los ocho años (8). ¡Ya lo verán!

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¡Gozo y alegría, por el nuevo Santo Padre, el Papa!

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Trabajos, los del campo:


Para muchos al presente, el campo es un lugar bucólico, romántico, de merienda o paseo, pero poesía aparte, la realidad es muy otra. Claro, que los años cincuenta del siglo pasado quedan atrás, pero no se olvida y aún algo de aquello queda. A esa vida, se la llama “la universidad de la tierra”. Tanta es su sabiduría, que se habla y dice agricultura, o cultura del agro (campo en latín). Y es que la globalidad no se entiende sin el campo y lo que ello supone (agricultura y ganadería). Único lugar de una economía segura. Lástima, que el campo, se esté quedando solo en sueños del pasado. El campo sin esfuerzo, no es campo, no es nada. Esa, era la gran carrera para una inmensa mayoría, de cuyo trabajo se comía, y nunca fallaba. Se imitaba y aprendía de los padres. El trabajo era duro y lo sigue siendo. Salvo el cambio de estaciones, y ésta imperceptibles, el trabajo se hacía rutinario, cansino, siempre igual, lo mismo. Así y todo trabajar en el campo, era placentero, se era feliz. El trabajo, era constante, sin descanso, sin puentes, sin fiestas, sin descanso, sin fines de semanas y Domingos, siempre fijo, sin parar. Era cosa de la familia, y ésta estaba unida. Ya entonces, las mujeres hacían trabajos de hombres, juntos..., pero se acaba esta hermosa y triste Historia, la Historia de siempre y de todas partes. Se dejó el campo y se bajó a la ciudad (quedan unos pocos, y cada vez menos). Entonces, el trabajo de los niños, no era explotación, sino escuela y formación. También se aprendía en la Escuela del Estado, que se decía, porque habían Colegios. Y el que sobresalía iba al Instituto, pero sin dejar de ayudar en casa los días libres de clases y vacaciones. Entonces, los hijos obedecían y no escuchaban jamás conversaciones de mayores. Ahora, los padres obedecen a los niños, y son ellos los centros de las conversaciones y hasta opinan y deciden. Los niños, los jóvenes contribuían y trabajaban con los padres en las distintas faenas de la tierra, campo y animales. No se pasaba hambre. Y había carreras de caballos. Volver a entonces, sería recuperar la alegría, y ¡tanto, y tanto! Ahora se drogan (no solo con opiáceos). Se vive en la mentira y en el engaño ahora. Se gasta la vida, sin vivirla. El campo, está parado. El campo ahora, es para el deporte (se corre por él). Dependemos totalmente del exterior, para existir, vivir, estar. El campo está cerrado, protegido. No se le puede tocar. Cual museo con grandes obras de arte. Arte muerto. Sin vida. ¡Tanto ha cambiado todo! La universidad no deja de crear parados. Se van los licenciados, doctores, máster..., se van. Vuelan fuera. Aún sin saber idiomas, o se mueren de hambre. Y el campo, sigue cerrado, vallado, vigilado: “¡No tocar!” No se conoce el arte de la cultura del campo; hay otros campos. El campo está cerrado, y no lo abren.

El Padre Báez.

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