domingo, 10 de junio de 2018

En nuestra mesa, no falten productos agrícolas.
 
En nuestra mesa, no falten productos agrícolas. Son lo mejor para la alimentación. Y curiosamente faltan agricultores. Y tenemos que volver a lo convencional a lo de siempre y en todas partes. De la tierra los nutrientes necesarios para una vida sana. Pero, ¿qué cosechamos? Y es que desde el balcón, pasillos o azotea de nuestra propia casa a falta de huerto o tierras, podemos plantar y comer de ello. Si pusiéramos más verde en la mesa, sobrarían los médicos (o medicinas). Pero, sabemos cómo los pinos y las tabaibas están robando terrenos de cultivo. Y es imprescindible la producción sea local para que sea sana. Nada sabemos acerca de cómo se produce lo que nos traen de fuera. La novedad en alimentación pasa por comer como siempre se ha comido, es decir del campo y no de la industria con sus procesamientos, que tan nocivos y perjudiciales son para la salud, y son la causa de graves enfermedades. Otro tanto digamos de la ganadería como fuente saludable de alimentación, si bien hay que cuidarse del abuso de la carne. Hubo, aún en tiempos recientes una cabra en cada casa. Habría que comer menos carne y más leche-leche. Pero, para nuestra desgracia casi ha desaparecido también la ganadería, y al respecto bien sabemos la política del cabildo de acabar con las cabras. Por supuesto el medio ambiente sin agricultura ni ganadería está alcanzando palos de muerte. Y tenemos la desgracia –también- de gastar agua en duchas de turistas, céspedes y piscinas antes que para y en la agricultura. Y, alimentación sin agricultura no es posible salvo que no sea ésta sana.
 
El Padre Báez, Pbro. 10-06-18

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