martes, 4 de junio de 2013

Popurrí 611 y Los del cabildo (miedoambiente y seprona) se insultan en el campo.


POPURRÍ 611:

En el Año de la Fe (235): La fe, te lleve a la reunión de la celebración de la misma.

 

Al habla el historiador (235):

 

La pobreza en el Tabaibal (y en concreto en el Gran Tabaibal), se vincula...

... al abandono del campo.

 

Que la pobreza haya aumentado, tiene que ver...

... con la disminución -casi su extinción- de la agricultura y de la ganadería.

 

A este respecto, la clase política –que nos ha traído a esta dramática situación-, no han hecho...

... ningún esfuerzo por resarcir la vuelta al del sector primario.

 

El estallido social que viene...

... se pudiera frenar y evitar, si dejara el cabildo la vuelta al campo (desapareciendo el seprona y el miedoambiente).

 

Por otra: lagartos, pájaros azules y focas...

... no dan de comer (sino que se comen la comida que necesitan los humanos), y sí: cabras, vacas, ovejas, etc.

 

El dichoso pajarito azul ese...

... se ha comido el alpiste: 3 millones de euros.

 

En el horizonte, se ven venir...

... conflictos, manifestaciones, protestas, etc., por causa del hambre, paro, crisis, el campo protegido sin producir nada, etc.

 

Si los campos de fútbol fueran de: millo, coles, papas...

... seguro, no habría pobreza, ni hambre, ni crisis. ¡Y habría trabajo!

 

Pasa, que con los campos de fútbol, como que...

... distraen y matan el hambre.

 

Muchos de ellos, han sido hechos en lo que eran antes...

... preciosos cercados, donde se plantaba de todo; y ahora, pues, nos toca comer goles, ¡que también hartan una barbaridad! Tanto, que hasta indigestan.

 

Mientras, nos toca ir...

... al reparto que hace Cáritas, que no deja de ser una ayudita, pero no es la solución.

 

La solución está en: la caña, la caña, la caña...

... habría que empezar por arrancar las cañas que invaden los cercados, por toda la isla; entonces en las orillas, como y para comida de los animales; ahora, sin control, lo llenan todo y no hay donde plantar nada.

 

Cañas, zarzas, helechos, tabaibas, etc., etc...

... llenan la isla, pero, no dan de comer, sino que quitan la posibilidad de plantar algo que comer.

 

¡Si al menos los ejércitos todos y los que cobran el paro...

... fueran a arrancar toda esa basura, otro plato tendríamos en las mesas!

 

Y puesto que de arrancar se trata...

... ¡hachas a los pinos de paso! Por lo pronto no habría incendios, y volvería el agua a la isla. Matemático, como 2 y 2 que son 4.

 

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“... el que se acusa a sí mismo acepta con alegría toda clase de molestias, daños, ultrajes, ignominias y otra aflicción cualquiera...” (De las instrucciones de san Doroteo, abad).

 

“... que me concedas, oh Señor, dame parte de alegría...” (Del himno de Laudes).

 

“... ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo, y me alegraré de su grandeza...” (Del cántico de Tobías).

 

“... concédenos ser la alegría de cuantos nos rodean...” (De las preces de Laudes).

 

“... se alegra mi corazón con tu auxilio...” (Antífona 2. de la Hora intermedia).

 

“... el Señor cambie la suerte de su pueblo, se alegrará Jacob y gozará Israel...” (Salmo 13).

 

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Los del cabildo (miedoambinete y seprona) se insultan en el campo:

 

El pasado Domingo, Domingo del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus), y un Domingo después, que en Tecén celebráramos la Fiesta de María Auxiliadora, y como fin de fiesta, los del lugar, acompañados de otros vecinos cercanos proyectamos una excursión, y dicho y hecho: allá que nos vamos a un pinar, pongamos que fuimos al de X., pero, que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, nosotros, pasamos por Arucas, y he allí, que vimos cómo la ciudad del norte echada a la calle, la dibujaba de sal, con alfombras para el Señor hecho Pan vespertino; que continuamos nuestra marcha, hacia el interior, y aunque con menos esplendor, también las hacían en la Villa mariana (Teror), si bien con sal y flores; pero que seguimos nuestra ruta, no sin antes subir al camarín de la Virgen o desde el templo –preparándose para la celebración eucarística (la Misa)- ver y rezar al Señor en el Sagrario y a la Señora en lo alto de su altar, cual pino es y lleva de nombre, y al llegar al siguiente pueblo, digamos que hablo de X., con asombro, alguien me hizo caer en la cuenta, que las del lugar -alfombras- además de otras plantas protegidas, sobresalía el poleo, que adornaba o remataba las abundantes alfombras que también en este otro lugar, también había, para la posterior procesión acabada la Misa, en la que estaban cuando por allí pasábamos e hicimos parada de media hora. Recordé y comenté el miedo de un abogado mío, cuando viniendo por los altos de Tirma entre Artenara y Tifaracás, tuvo la peregrina idea de coger un poco de poleo, de entre aquellos pinos, que no sabía cómo esconder en plástico y dentro de la mochila, con el susto en el cuerpo, no fuera que alguien de miedoambiente o seprona, al cruzarse con nosotros oliera el aroma del dicho poleo, que era de infarto su gesto, y por suerte o gracias a Dios, tal encuentro no se tuvo, y al fin el hombre respiró sereno, cuando ya arrancamos el coche, pues, por acción semejante, la multa a un pobre desgraciado fue bastante sustanciosa, en días cercanos hacia atrás. Pues, que llegamos a nuestro destino de día de asueto, digamos que al pinar X., donde de entrada y cual anfitrión, nos recibió un miembro de esa cofradía miedoambientalista en coche con escudo y colores del cabildo, a quién -pongamos que hablo de X.- , le informamos de nuestro plan para el día, si almorzar y bajar a visitar, pongamos que el lugar X., y después de las recomendaciones amables y cordiales -viejos conocidos-, voy y le digo, pero... “¿cómo es, que las alfombras del lugar X., tan cercano y de paso para usted, para la procesión de Corpus, están llenas de poleo, el que le ha costada a muchos sabrosas y sustanciosas multas para el cabildo?” A lo que me dice: “¡Bueno hombre, pasa, que cuando hay bastante, como que no importa tanto, y bla, bla, bla...!” A lo que comento: “¡Qué bien su razonamiento, pero no tanto el de sus compañeros que han prohibido coger la rama de papas, al decirle a los dueños, que van a ser multados, por coger y segar hierbas protegidas según fotografías y catálogos, que niños metidos en el gremio y de la capital, que no distinguen un gato de un conejo, que han cometido –de cierto, porque lo he preguntado al guardián del Medio, ya retirado,  feligrés de un servidor, digamos que hablo de X., y que me confirmó, que lo que me contó Doña Rufina en su Juncal natal, que fue amonestada por uno de los citados, porque cogía las papas, previamente segando la rama, ésta lo amenazó, se le quitara delante porque le segaba el pescuezo, diciéndole: ¿cómo voy a  coger las papas si no cojo primero las ramas, X (aquí va un insulto)? Y me dijo el citado guardia, que ese fue un caso que llevó él mismo, y que de cierto esos casos se habían dado!” Entonces me dijo -y añadió- que: “ciertamente así ha sido porque como usted dice, han entrado pobre gente que no distingue un olivo de un acebuche, pero que al fin ellos, ya no están tan fieros, que los que no se enteran son los del seprona, con sus exigencias y rigor... (y no sigo, porque sería poner descalificativos contra los verdes hijos de Ahumada [el seprona o guardia civil])”. Con lo que queda claro, que los dos brazos del cabildo, no se hablan, no se quieren, se hacen la guerra, se difaman, se insultan, y lo más suave que me dijo X., fue que los de las motos, son unos... (me resisto a transcribirlo [prepotente, soberbios, god.. de mie..., presumidos, abusadores...]). Total, que no, no van a la par, y entre ellos, no sé si por celos de uniformes, rivalidad, o por qué como que no van al unísono, y unos son más que los otros, con mayor grados de insensatez, con abusos de autoridad, desconocimiento de la psicología, medio, etc. etc. Pues, ¡estas tenemos en el campo! Ya de regreso, pasamos por la ciudad de los Guanartemes (Gádar), y ya sin flores, sino nuevamente con sal, allí las alfombras esperaban, que las huellas de Cristo, en manos del sacerdote, las pisaran en señal de respeto, adoración, amor...

 
El Padre Báez.

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