¡Dios los libre de toparse con una cabra en su huida,
los que las van a matar!...
... porque no lo contarán. Así que: “¡se
dejen de bromas!”; “¡que no jueguen con el peligro!”;
“¡no echen más leña al fuego!”; “¡bájense del burro!”; “¡no
sigan erre que erre!”..., ¡ya está bien de terquedad, de irracionalidad,
de cabezonería! No luchen contra la naturaleza (que es sabia). Si en el intento
de atrapar a una cabra, cabrón o a sus baifos algún descerebrado soñador, cree
lo va a conseguir, deje esa actitud, porque le puede costar, sin más, la propia
vida.