martes, 16 de febrero de 2016

Tenerife

¡Dios los libre de toparse con una cabra en su huida, los que las van a matar!...
... porque no lo contarán. Así que: “¡se dejen de bromas!”; “¡que no jueguen con el peligro!”; “¡no echen más leña al fuego!”; “¡bájense del burro!”; “¡no sigan erre que erre!”..., ¡ya está bien de terquedad, de irracionalidad, de cabezonería! No luchen contra la naturaleza (que es sabia). Si en el intento de atrapar a una cabra, cabrón o a sus baifos algún descerebrado soñador, cree lo va a conseguir, deje esa actitud, porque le puede costar, sin más, la propia vida.

mentiras

Dogma de fe (matar cabras)...
... dogma de fe, es una verdad definida, revelada, y expuesta como tal y no admite duda, ni retroceso o anulación de la misma. Dogmas de fe son inquebrantables, y cuentan con la tradición y el tiempo, y no depende de mayorías, sino de la verdad misma. Pocas cosas son dogmas de fe, y están contenidas en el Credo, y las hay fuera del mismo también, pero en el entorno eclesiástico.

lunes, 15 de febrero de 2016

empancho

Cabra empanchada...
... cabra muerta. Difícilmente se libraba la cabra tragona, que por excesivo cariño de su amo y pastor, o cuidador, se excedía en abundancia de la rala de lo que fuera, que así con afrecho, rollón, millo, gofio o lo que fuera, el animal no podía con tanta comida, y la comida la mataba, por eso la austeridad, y que el animal con hambre se quedara -al igual que con las personas- era y es lo ideal, que ya hasta lo dice el refrán: “¡de grandes cenas, sepulturas llenas!”, y no ya tanto y en exclusiva la tercera comida del día, es que en ninguna se ha de salir repleto, sino dejando siempre hueco en el estómago -o panza tratándose de cabras- por eso, el mejor pesebre -tratándose de éstas- es el que está vacío, porque la cabra comió lo que le echaron y nunca ha de pasarse de la raya, que satisfecho el animal, no hay por qué reventarlo.

higuera

Debajo de la higuera, en su choza, bajo el castañero...
... esos fueron los sitios o puestos de mis cabras, las de mi padre, y pasando por esas tres fases o momentos de mi edad. Que primero en el Lomo de las Pitas y en casa de alquiler en los primero años (hasta los 6/7) de mi infancia, las tenía cerca de la carretera, y bajo una higuera, que le hacía de cobijo y sombra -aunque sabemos a las cabras les encanta el sol, pero sombra para la comida segada, en ramas, tunera o lo que fuera, en pesebre de piedra cerca del tronco; que no faltó en la Huerta de los Castañeros,

domingo, 14 de febrero de 2016

peluche

Cabras de peluche de recuerdo y con música...
... que también de plástico, goma, loza, piedra, barro, etc. No y solo para el coche, sino para la repisa, mesa, mueble, etc., el objeto con relieve y cuerpo de una -o más- cabra(s). Y ahora ya en distintos colores, y por supuesto tamaños, formas, materia, etc.

cristales

Cabras en los cristales de los coches...
... moda que fue años atrás, y que aún perduran y se suelen ver algunos, que entonces (20/30 años antes), era una plaga, una moda, y no había coche, que en pegatinas no llevara una o más cabras, y algunos hasta un auténtico rebaño de cabras, en los cristales de su coche y en otras partes del mismo, como recuerdo de haber ido o haber estado en/a Fuerteventura y traer en el coche, la evidencia de sus vacaciones.

sábado, 13 de febrero de 2016

autós (sí mismos)

Las autoridades de Agaete...
... no estuvieron en el Valle de Agaete la noche del pasado viernes día 12. Se justificó la ausencia del Concejal de Ganadería por llevar otras áreas y estar en otro acto previamente programado; pero no así el primero y el segundo y los demás, que claramente no están con su pueblo, que masivamente estaba con un servidor en contra del cabildo, menos sus regidores, por lo del reparto, pues el castigo de Morales, hubiera sido rebajarles sus limosas, antes las que los mandameses se doblegan o prostituyen.

Valle II

 
Parte de lo que anoche dije en el Valle de Agaete:
image
Lo primero ha de ser las cabras...
(“... antes que algo que no va a prender, si lo plantaran como sucede en tantos sitios: Jinámar, Amagro, Tirma, etc.. En el Macizo del Noroeste, no hay nada que conservar. Si lo sabré: ¡36veranos allí acampado y explorando todo aquello! El plantar en lugar pétreo y marmóreo cerca de 600.000, 00 euros, es tirar el dinero, y para eso matan a las cabras. Las cabras no han sido introducidas, como dicen, han estado siempre ahí (Ojeda, Inagua, Pajonales, Tamadaba, Tirma, Gu-Guy, etc.).

Valle

Parte de lo que anoche dije en el Valle de Agaete:
Valle de Agaete 12 de Febrero del 2016, en defensa de las cabras:
“Conocemos de sobra, cómo francotiradores han matado nuestras cabras, y que es intención y programa del cabildo acabar con ellas. Para proteger unas plantas y endemismos que no existen, y dicen las cabras se los comen. Eso no es cierto. Las cabras, no comen resina (pinos, sabinas y cedros -que quieren plantar en un lugar pétreo y marmóreo, sin tierra, como es el Macizo del Noroeste [Gu-Guy]-).

viernes, 12 de febrero de 2016

comida

La comida de una cabra...
... es de tan buen paladar, que come -menos endemismos y resinas- de todo. Son muy buenas de lengua y verlas rumiar, es volver sobre: el afrecho, la archita, la avena, las batatas, las cañas, la cebada, las colegias,  el escobón, los granos de todo tipo, las hojas de todo árbol y arbustos, los jaramagos, los lechugones, el millo (en grano y en rama), los ñames, las parras, las pitas, los ramos y ramas de todo, el rollón,  las tederas,  el trigo, las tuneras, las vinagreras,  las zarzas, etc., es decir, del género vegetal lo come todo, ya sea en rama, semilla o piensos; pero no hace asco a todo tipo de fruta, y cuanto restos queden de una comida en mesa humana, que tan buena de paladar es, que no hace asco de nada.

jueves, 11 de febrero de 2016

investigación

A los matacabras del cabildo, ¿no los investiga nadie?...
... porque te pongas a oír la radio, ver la televisión, leer los periódicos, entres en internet, y todo es que la justicia aquí y allá está investigando al pepé, al papá, al pipí, y ello más allá de partidos políticos a empresas, banqueros, constructores, etc., y en ello no escapa ni la hija del Rey, y he aquí mi pregunta: ¿al cabildo matacabras, no hay justicia canaria, española o europea que investigue dónde han echado la montaña de millones que les han mandado para reforestar, que van y se esconden por Jinámar, por Amagro, por el Macizo del Noroeste (por donde las cabras), etc.,

suelta

La cabra que se soltaba, siempre pasaba por el patio...
... haciendo los destrozos de matos pertinentes (dejando como prueba de su estadía, aparte los destrozos en los matos, sus cagarrutas). Todo era por desgaste de la soga, o por estar muy holgada en el lazo de amarre en la pata, que de tanto tirar, a veces conseguía su objetivo: ir más allá del pesebre. Tragedia para un menor cogerla, pues una vez suelta huía y no se dejaba coger tan fácilmente, como para la madre, que presumía entre sus vecinas de tener el patio más bonito de flores, y ahora se lamentaba de tal desgracia, pues éste quedaba en un auténtico destrozo, por comido, pisado, roto, etc.,

miércoles, 10 de febrero de 2016

marchante

Los marchantes, compraban y vendían cabras...
... las llevaban a arrastros, tirando de ellas, a varias amarradas y mezcladas, por esos caminos de Dios, y asomándose por las casas con la doble pregunta si le comprábamos o vendíamos una cabra; también cabía el trueque, a veces con un complemento por parte de una de las partes; y no siempre había que ir hasta la Feria semanal, en San Mateo, para tal menester, con lo que se ahorraba uno el ir y volver, aunque con menos oportunidades en el elegir.

topa

La cabra topona...
... ¡una desgracia como cualquier otra! Tener una cabra que topa (o topara), era un accidente que se podía evitar con no acercarte a ella; otra forma era la de defensa con un castigo al animal, cosa que nunca se debió hacer, sino defenderse limpiamente, poniendo distancia de por medio.

martes, 9 de febrero de 2016

guerra

 
Esto de las cabras es una guerra...
... que ha revolucionado al pueblo. En ello, no ha habido diálogo. Por eso no hay paz al respecto. Falta humildad en el cabildo para dar marcha atrás. Y así, el cabildo se hace fuerte en su debilidad. Una ilusión respecto al presidente que duró muy poco. Y el desenlace es más que incierto. Distintos países nos las piden, y el cabildo las mata. Matarifes persiguiendo a las cabras, a tiros. Y llaman a eso democracia. Cabras condenadas a muerte, sin que hagan daño alguno.

lunes, 8 de febrero de 2016

pezuñas

De pezuñas cortas, por el roce con las piedras...
... con el consiguiente desgaste, les quedan recogidas, ágiles, fuertes, saltarinas, sanas, elegantes, etc. No así, la pobre cabra amarrada, de corral o explotación, que con pezuñas largas, quedan deformadas, empobrecidas, desdibujadas..., la cabra, ha de calzar sus pezuñas adecuadas, y a tal fin: ¿cómo olvidar, el recorte que con navaja bien afilada le cortaba -mi padre periódicamente (con el miedo infantil de que le hiciera daño o sangre...)-, esa “crescedencia” deformante que volvía patosa y en difícil caminar al pobre animal?

ovejas

En el rebaño de ovejas, van al margen y las primeras...
... las cabras, así son ellas: ¡libres!, difíciles de seguir pautas humanas y contrarias al comportamiento que les es propio por naturaleza o genes, ¡van a su aire! No, no son borregas, que caminan, metiendo las cabezas, entre las patas de las que van delante -comportamiento éste, el de las ovejas-; se fían, no saben por dónde andan, y tanto, que si se risca la primera, caen todas juntas.

domingo, 7 de febrero de 2016

fray

Al monje (ermitaño), le dije: “¡pon un par de cabras...!”...
... sucedió, que entraba y salía uno de la sacristía -sábado tarde era- al altar, y viceversa, trayendo vasos sagrados, libros litúrgicos, campanilla, etc., cuando media hora larga antes de la Eucaristía -sucedía esto en Cazadores- me percato, de la presencia de un religioso, con hábito, en el primer banco del lateral derecho del templo, que oraba, y que -sin presentárseme- me hizo pensar en algún fraile de paseo y que entraba a saludar al Santísimo (si bien, al otro lateral del templo), pero extrañado por su no saludo, pasando -entre idas y venidas- alguna de las mías, me acerco a él, y viéndolo sin cordón deduje no era franciscano, y le pregunté si era carmelita, a lo que me respondió era un monje, un ermitaño..., y que vivía en Cazadores..., ante mi extrañeza, y es que llevaba pocos días, en cuevas que son de su padre y bla, bla, bla...,

homilía

En la homilía, de cuerpo presente, de mi padre...
... esto fue lo que dije, entre otras palabras:
“... hoy entra en el Cielo, el hombre que hubo más feliz en la tierra: vivió y se desvivió por sus cabras; ahora, en la Gloria, toda la hierba es poca para él, ¡y de las mejores sembradas, para sus cabras, que lo habrán recibido con balidos de alegría! ¡Qué feliz mi padre en las praderas del Padre!, donde los mejores manjares para hombres y ganados...,  si ya mi madre -y su viuda- se lo decía en vida: “... ¡Rafael, hasta junto al altar irías a segar -sin respeto- una macolla de algo que te gustara para tus cabras (que a tal fin, no respetaba nada, con la hoz siempre al cinto)...!”, ahora, en esas verdes explanadas y llanuras  infinitas del Reino de la Gloria, toda la hierba (yerba) para ti y tus cabras, a las que tanto quiso en esta vida..., y tanto, que enfermo y moribundo, quiso despedirse de ellas -hubo que llevarlo- , floreó sus pesebres y pensó en comprar una machorra, porque la canela ya estaba vieja...”

sábado, 6 de febrero de 2016

patas

La cabra, no tiene piernas...
... tiene patas. Que hay que tenerlas en gran consideración y toda es poca es una cosa; otra muy distinta es darle tratamiento humano: su quijada no es cara, ni cuello su pescuezo. Es decir las piernas son para las personas, y las patas para los animales, y sale uno con esto al ver, oír y escuchar con asombro, cómo una antropomorfización de la cabra la hace semejante al hombre, ¡y eso nunca!

viernes, 5 de febrero de 2016

cuerpo

imageEn mi libro “CUERPO GUANCHE...
... EL CAPITÁN GUAYONJA: YOGA GUANCHE”... presento en portada e interior con vestido de piel de cabra a quien posa para ilustrar portada contraportada e interior (el doctor en arquitectura Don Ismael Quevedo Medina). Rememorando sí y trayendo al presente lo que fue desde siempre y en otros tiempos, el vestido único posible, de piel y de cabras. Curioso que entre los guanches el pudor no existía y más que cubrir la parte delantera cubrían con la piel desde los hombros hacia atrás cubriéndoles espalda-nalgas y piernas, que en casos y como en la foto, se tirara del mismo para cubrir partes delicadas del cuerpo frente a arañazos u otros peligros.

zalea

La zalea, o cuero de la cabra...
... en cuna y cama. La misma que se ponía al sol según llegara la mañana y se dejara el dormir atrás, para que orines u olores se alejara del cuero que tanto abrigaba y daba calor, como protección y suavidad, más allá del pelo y siempre que de un lado u otro se usara (que también de ovejas).

jueves, 4 de febrero de 2016

mchila

La cabra fue mochila...
... y bolso donde llevar comida o lo que fuera. No y tal como las modernas, pero sí muy parecidas, que unidas las patas traseras con las delanteras quedaba apta para enganchar el cuero del animal muerto, a los hombros y debidamente preparado para receptáculo y portar o llevar lo que se precisase. Todo era aprovechar del animal todo, hasta sin vida, se la llevaba encima, que antes fue vestido, manta, sepultura, cortina divisoria, y aprovechando su capacidad, siempre sirvió para transportar, llevar o traer lo que se necesitase.

JAMÁS

Jamás  las cabras se comieron unas hojas de palmera...
... y eso que nos visitaban de noche y les aclaraba el día con nosotros a comerse los restos de los potajes, cáscaras de papas, lechugas, etc., verduras y demás, que adrede les poníamos detrás, adonde acudían. Y henos aquí, que en el campamento -estamos en Peñón Bermejo, donde el Macizo del Noroeste- habíamos plantado 50 palmeras, que aún siguen y allí están, y que al cuidado cada una por dos acampados, se ocupaban de echarles estiércol -de palomas, de cabras, del propio- en la poceta, el riego pertinente y la poda de ramas externas, y siendo así que las cabras nos visitaban -de noche repito, hasta el alba- jamás mordisquearon una de aquellas tiernas hojas de palmera, como para que ahora tengamos que tragar y creer, que si no se dan y prosperan en el lugar las sabinas y cedros de otros tiempos, es porque las cabras se los comen. ¿Se los comen?; pero, ¿quién se cree ese cuento chino?

miércoles, 3 de febrero de 2016

conguitos

Los “conguitos”...
... unas bolas de chocolate, que en su bolsa a escondidas aquel acampado glotón, se las comían con disimulo, sin compartir con nadie. Hasta que un día, de marcha o exploración por el Macizo del Noroeste -por donde el cabildo mata las cabras-, nuestro hombre con su nueva bolsa repitiendo acción a escondidas, hasta que avisado por un servidor a otro acampado o monitor recogiera una vez la bolsa vacía la tirara, y llenada de cagarrutas de cabras, que muy bien simulaba a los reales conguitos, sin que el susodicho lo viera, una vez llegados a un remanso o descanso, y previamente avisados todos los acampados, menos el dueño de la bolsa ahora en otras manos, se repartió conguitos a todo el mundo, y para que llegara para todos no más de dos bolas (dos cagarrutas de cabras),

capra

Una isla, llamada por los romanos: “Capraria”...
... y que no eran tontos, lo han dejado más que demostrado, que llegando a una isla donde abundaban las cabras, su nombre fuera “La isla de las Cabras” o Capraria en su idioma, es como la cosa más lógica y natural. Lo cual ya es mucho decir en el tiempo, que la cosa no es de ayer por la tarde; que, ¡Dios sabe desde cuándo la Gomera (¿tal vez Fuerteventura?) estuvo llena de cabras, y tanto que ese fue su primer nombre dado por los que sí sabían “bautizar”, incluso dejándonos en la duda de si antes de la llegada de los cannarii o guanches, ya estaban allí -estaban aquí- las cabras!

martes, 2 de febrero de 2016

una sola

Matar una sola cabra...
... lo tienen más que difícil, pues son tan sensibles, que se percatan de la cercanía de alguien aún a gran distancia, así son de finas en sus escuchas u oídos, y emprenden la huida a escondida, con lo que desaparecen con gran facilidad, sin dejar rastro o huellas, tan pronto observan a alguien que se acerca a ellas y no es su dueño. Incluso si alguna encerrona se les quisiera presentar el que lo haga -caso casi imposible- corre el grave peligro de no salir bien parado, pues en su huída lo hacen con tanta fuerza y velocidad, que el más leve roce puede poner en más que grave situación la vida del osado que se atreva a tal aventura, por lo que mi consejo -una vez más-

apellidos


Y de cabras, hasta apellidos...
... y por descontado hasta apodos, que los llevan como el nombre seguido de Cabra, ejemplo Juan Cabra, Lola Cabra, etc. Pero, pasemos a los apellidos, que seguro en la mente de todos está, y antes de leerlo el de Cabrera, sin dejar atrás el de Cabreja (también nombre de montaña, en San Mateo o Tinamar), y por supuesto el famoso Cabrón, personaje importante en la Historia y política del pasado de Gran Canaria; y hasta el apellido Cabrito. De este, guardo una bonita anécdota: sucedió que atravesaba un servidor con un veintena de gums, la meseta castellana, y debió ser por la extensa y seca meseta entre Ávila y Segovia, que allá a lo lejos de divisa una depresión y un árbol señal de agua y hacia allá me dirijo para llenar la cantimplora, y en la fuente un lugareño, parco en palabras de solo monosílabos a las varias preguntas de un servidor, y curioso e indagando por si de algunos de aquellos viejos castellanos nos venía algún apellido sobrepuesto en el XV, pregunto al tímido y asustado, salvaje y poco dado a la conversación del lugareño que me responde con cuatro nombres propios el propio y sus apellido incluido, algo así como Juan-José-Jesús-Afonso,  a lo que digo pues sí que le bautizaron con varios nombres, pero ¿y sus apellidos?, me dijo “Afonso”, bueno le replico ese será el primero ¿o es el segundo? A lo que me replica es el primero, que tiene tres nombres y Afonso es su apellido; entonces insisto, pero ¿y su segundo apellido, el de su madre? Y remolón y bajando la cabeza, y como no queriendo -pues le daba vergüenza-, me dijo su segundo apellido era “Cabrito” y que por eso lo disimulaba y si podía nunca lo daba. Pues dicho queda: que las cabras han dado nombre a ciudades, sobrenombres o apodos a muchos y a muchos más apellidos como los citados. Y teniendo tanta importancia su aportación a la cultura, aquí, desgraciadamente nos las mata el cabildo que padecemos o sufrimos.
El Padre Báez, que se complace en compartir con ustedes estas bellas Historias -a un servidor así le parece- de lo mucho que nos han dado -incluso más allá de nosotros- las cabras.
--------------------------------------

lunes, 1 de febrero de 2016

ciudad-cabra

Que de cabras, hasta nombre de ciudad...
... y así ocurre en Córdoba, en Andalucía, que cerca de Lucena, donde en su santuario la Virgen de Araceli, donde el mayor y mejor barroco, cerca de la cueva de los del romance de Lara, y los bandoleros de su época, la primera con su fuente de muchos chorros, y tantos como días el año, la suya es la Virgen de la Sierra, y que la primera ciudad industrial del franquismo, la que llenó las casas de las primeras neveras, y que llamada sin más Cabra, es una ciudad preciosa,  que conozco, e incluso una bella y simpática anécdota, la de aquel predicador, que en senda Novena a la patrona dijo -con toda mala leche- este saluda al comienzo de su prédica o sermón (era de Lucena):

doble

La doble negación de cejar en la matanza de las cabras...
... por parte del consejero en cuestión al que el presidente obedece desobedeciendo a Europa y echándose a la población entera en contra; que el susodicho, parece en entrevista radiofónica -como un servidor en su día, y antes, el mismísimo presidente, en el mismo medio o Espejo, en un gesto más palpable que el de las mismas palabras, palabras que no quise escuchar al ser transcritas el resumen: las va a seguir matando, y esto que dice con la palabra o boca, con la voz y sonido, lo reafirma con el gesto de brazos cruzados, como cerrándose o encerrándose en sí mismo en lo que piensa y dice y dice doblemente, de palabra y con lenguaje corporal.