Se suele decir, que conocemos la Historia de Canarias, por los que escribieron sobre ella, pero desde fuera o venidos de fuera y fueron nuestros enemigos, que lógicamente, no iban a decir, que ellos (los de fuera) fueron los perdedores en las distintas refriegas habidas entre ellos y los nuestros; pues, resulta, que esto es falso. Porque los guanches, sí que escribieron. Bastaría unir y reunir los distintos grabados que nos dejaron, para escribir, nuestra verdadera Historia. La escribieron en piedra, y ahí está, que no se borra. Hay muchas páginas por descubrir, algunas se han deteriorado, y las que más, están formando –no un tomo- sino una buena colección de textos o libros. Libros, que son documentos, cargados de información. Pasa, que todavía los hay que no los saben leer (un servidor tampoco -salvo algún que otro renglón-, por ejemplo, los podomorfos, que más o menos, pero exactamente, con las variantes propias, quieren decir: “prohibido el paso”, “lugar sagrado”, “hay que descalzarse para pasar por aquí”, etc.
Cree un servidor –humildad aparte- que ya es hora, se declare Bien de Interés Cultural (BIC), a tantos yacimientos olvidados e ignorados, repartidos por todo el territorio de este Tabaibal (antes Canarias); ya que es urgente proteger esos tesoros, que son la prueba de nuestra identidad (algo así como nuestro DNI primero).




