lunes, 7 de enero de 2013

Popurrí 463 y La Lechuza se muere.

POPURRÍ 463:
En el Año de la Fe (87): No sea en tu familia quien corte la trasmisión de la Fe, que viene de muchos siglos, desde mucho tiempo atrás.

Al habla el historiador (463):

Todos con los Reyes, pero nadie les dijo que...
... que no eran Reyes.

El desfiles de los Reyes, pero nadie les dijo que...
... eran solo unos magos.

El día de Reyes, pero nadie les dijo que...
... no eran tres, sino “unos”, y por tanto: que podían ser dos, tres, cuatro, cinco...

Una multitud recibe a los Reyes Magos, pero nadie les dijo que...
... el único Rey, era Jesús.

Cabalgatas de Reyes, pero nadie les dijo que...
... el otro rey, era Herodes.

Todos con los Reyes, pero nadie les dijo que...
... ante Jesús todos los reyes (y pueblos) de la tierra debían postrarse, como hicieron los magos.

El desfiles de los Reyes, pero nadie les dijo que...
... lo de los nombres  (Melchor, Gaspar, y Baltasar) es falso, no es verdad, es mentira.

El día de Reyes, pero nadie les dijo que...
... los regalos a Jesús de los magos significaba: el oro, realeza; el incienso, Dios; y la mirra, para su muerte (¡vaya regalo este último).

Una multitud recibe a los Reyes Magos, pero nadie les dijo que...
... los magos vinieron desde Oriente.

Cabalgatas de Reyes, pero nadie les dijo que...
... los Reyes, debían ir a Jesús, a postrarse desde el Poniente, es decir desde el fin de la tierra, es decir desde españa, más claro: Andalucía (y Canarias).

Todos con los Reyes, pero nadie les dijo que...
... lo de los Reyes (no lo de los magos), lo ha dicho el Papa, que cita a la Biblia.

El desfiles de los Reyes, pero nadie les dijo que...
... el salmo 71, habla de Tarsis y de las islas (canarias).

El día de Reyes, pero nadie les dijo que...
... Tarsis, es Cádiz, que como todo el mundo sabe, esta en Andalucía.

Una multitud recibe a los Reyes Magos, pero nadie les dijo que...
... se nos cita a Canarias, de donde los Reyes de aquí (los Guanartemes), también debían postrarse delante de Jesús, como hicieron los magos.

Cabalgatas de Reyes, pero nadie les dijo que...
... realmente celebrábamos el día de la epifanía (o manifestación acerca de quién es Jesús).

Todos con los Reyes, pero nadie les dijo que...
... los magos, guiados por una estrella, buscando al que es la Luz de los hombres y los pueblos, dieron a este día el sobrenombre de “el día de la luz”.

El desfiles de los Reyes, pero nadie les dijo que...
... además de la adoración (solo se adora a Dios) de los magos, se celebraba otras dos manifestaciones más.

El día de Reyes, pero nadie les dijo que...
... el 6 de enero es el día del bautismo de Jesús, y es el Padre quien manifiesta Jesús es su Hijo (Dios, por tanto).

Una multitud recibe a los Reyes Magos, pero nadie les dijo que...
... también ese día (el 6 de enero), se celebra las bodas de Caná, donde Jesús manifiesta su divinidad haciendo su primer milagro, y manifestando así que es Dios.

Cabalgatas de Reyes, pero nadie les dijo que...
... los magos eran unos astrólogos, unos místicos, unos filósofos, unos santos, unos buscadores de la verdad, unos científicos, unos sabios, que buscaban la Verdad, y la encontraron en Jesús.

Todos con los Reyes, pero nadie les dijo que...
... todo eso es consumismo.

El desfiles de los Reyes, pero nadie les dijo que...
... sin la eucaristía del día eso no tenía ningún sentido.

El día de Reyes, pero nadie les dijo que...
... los que adoran a Jesús, como los magos, se vuelven “reyes”.

Una multitud recibe a los Reyes Magos, pero nadie les dijo que...
... 

Cabalgatas de Reyes, pero nadie les dijo que...


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“... tu misericordia sea mi gozo y mi alegría...” (Salmo 39).

“... alégrense y gocen contigo todos los que te buscan...” (Salmo39).

“... gritad jubilosos, habitantes...” (Del libro del profeta Isaías).

“... y habitarán en ella; y se alegrarán en ella todos...” (Del libro de Tobías).

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La Lechuza se muere:

No, no se trata de ningún avechucho, búho o mochuelo muerto, sino del Barrio de La Lechuza, perteneciente a San Mateo, la patria chica de un servidor, a donde si usted va un día entre semana, oirá el silencio más absoluto, donde antes había vida. Y me refiero a cuarenta años atrás, más y menos. Pongo, un solo ejemplo de ello. Entonces, uno podía ir a la tienda de:
-        Maximino (o Maximinito), o a la de
-        Pepe Pino (o Pepito Pino), o a la de
-        Rosarito (la del lechero), o la de
-        Angelito Moreno (antes de Juan Rodríguez, y después de Pino Navarro), o a la de
-        Marcelina (que tenía un ojo azul y el otro verde), o a la de
-        Los hermanos Navarro (que nada tenía que ver con Pino Navarro).
-        La de Elena (que vino de Los Chorro)
-        Hasta en la Casa de la Cal, había dos: la de Reyes y la de Juanita Torres.
-        En La Asomada,  (la de Felipito) había otra, y no sigo, para no cansar a nadie. Pues, bien, de esas tantas tiendas, donde en un banco o en un apartado se sentaban los labriegos al fin de sus jornadas, para echarse el ron y la tertulia, en la que la copa era acompañada por unos manices, y hasta por unas pastillas de caramelos, y al lado o en el mismo mostrador, te despachaban lo que tu madre en cesto y apuntado en un papel te mandaba a buscar, y “mi made que se lo apunte”, y según cobraba, se pagaba, sin dejar a deber ni una perra, y como agradecimiento de la paga, unos caramelos.
De todas esas tiendas enumeradas en un pequeño barrio, y como dije no están todas, de ellas, no queda ni una sola. Todas han desaparecido. Y con ellas, la vida y el trasiego de un ir y venir a la labranza, con burros, mulos y yeguas, cuando no caballos, con ovejas y cabras, y rico el que tuviera vacas y toros. Las sementeras y sembrados, los cantares de los pastores, y de cualquiera en cualquier faena: segando, sembrando, trillando, etc. De todo aquello, nada de nada. Cuando por lo intempestivo de la hora y distancia, no se podía ir a la tienda, se iba al vecino  a pedir un poco de azúcar, que medida en una taza, era devuelta, tan pronto se volvía a la tienda. A la fuente por agua; al barranco a lavar la ropa, y era un mundo de relaciones. Los patios llenos de flores, y las vecinas, pidiendo un gajo de aquel geranio u otra planta en el patio, que barrido a diario era signo de limpieza y dignidad. Pasar y pararse la gente para ver el patio ajeno, cuando no, caminando desde lejos y cansado, se tocaba a la puerta o en el patio, para pedir un vaso de agua, que a nadie se la negaba, con el consabido: “¿quiere más?” Una vida ida, un pasado desaparecido por mor de una crisis y desmoronamiento que entonces comenzó, pues ese abandono del campo, fue la raíz de lo que ahora padecemos, porque no se debe olvidar la zafra, a la que se iban al sur, para volver con millo seco, las cabras, colchones y dineros según el año, pero siempre con ganancias, y aquellas escenas de los camiones cargando media casa, para volver después, y seguir en lo propio, y la visita periódica de los estercoleros de Valleseco, que con cestas te regateaban el que tuviera, y te lo raspaba, y vuelta a empezar con la cama de los animales, cuando la retama era segada, sin miedo a miedo ambiente porque entonces se la controlaba, y cada año, daba su cosecha cual castañero o nogal, cuando las higueras y las tuneras eran a veces el único plato, el de sus frutos con gofio. Pero había alegría, y la chiquillería formando bandos y con peleas de barrios que eran unas delicias, sin que nunca la sangre llegara al río, y la queja de unos padres a los otros porque tu hijo pega al mío, y asunto resuelto. Cuando decíamos a la madre: fulanito o el maestro me pegó, y la respuesta era: “¡por algo sería y pórtese bien!” Repito, hoy da hasta miedo: al barranco no se puede bajar, lleno de zarzas; los caminos invadidos y desaparecidos, llenos de cañas y retamas, las fuentes agotadas desde que le dio al ckabildo por plantar pinos. Un balido no se oye; ya ni ladridos de perros (con lo poco amigo que soy de ellos). Ya nada se mueve, ni los cuervos vuelan, porque sencillamente se acabaron los cuervos, como los milanos, y otras especies...

Me he puesto melancólico, y no sigo, porque sería entrar en el nuevo año, muy triste y toda vez que no va a venir mejor, mucho me temo, que aún lo poco que queda, también desaparezca.

El Padre Báez

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