Con tabaibas, no hay
alimentos…
“… la riqueza quedará pobre…
el segador abraza la mies y su brazo siega las espigas… se espigan los
rastrojos… y queda solo un rebusco; como al varear el olivo quedan dos o tres
aceitunas… (del libro del profeta Isaías 16, 1-5, 17,
4-8).
“… estoy echado entre leones
devoradores de hombres; sus dientes son lanzas y flechas, su lengua es una
espada afilada… han tendido una red a mis pasos para que sucumbiera… (del salmo
56).
“… mi alma se consume…
malditos los que…” (del salmo 118,
17-24).
… y de paso, tampoco
trabajo. Al ocupar las tabaibas todo terreno cultivable o no, las mismas se han
cargado -por orden del cabildo y que cuidan se cumplan el miedo ambiente y el
seprona- toda alimentación en esta más que desgraciada isla, que no sostiene
alimentariamente -pudiéndolo hacer con creces y abundantemente- a los residentes
en ella, hasta que emigren a buscarse la comida fuera, la misma que les prohíben
dé la tierra, para tener negocios redondos con la importación, la misma que nos
daña bolsillos y vida por enfermedades y más caro todo.