Por el Macizo del
Noroeste...
... no se va a escuchar sino el viento silbar, porque lo
que es un balido de cabra, o los machos (abubiando) engendrando, y los baifillos
retozando con cabriolas, de todo esto, ¡nada! Nada se moverá en él, al no haber
vegetación o flora alguna si es que desaparecen las cabras, la única garantía
que perduren lo de siempre, que no endemismos. Sin las cabras, desaparece la
vida, y la biodiversidad, que gracias a ellas siempre tuvimos, y que sin ellas
se acabará, lo que hay por allí, y que un servidor conocedor del lugar, nada
endémico nunca encontró, salvo las cabras ahora después de la matanza que han
hecho o lleva haciendo el cabildo.
Por supuesto, que en eras, ciclos, tiempos
pasados, por allí habían cedros, sabinas y pinos, pero al presente, ¡nada de
nada!, y volver a aquello, imposible con el cambio climático y la erosión
habida. Y todo ha quedado como bien la Geografía lo califica: en un “macizo”, donde es imposible plantar
y esperar el milagro de que pegue algo (aunque después culpen a las cabras de
haberse comido lo plantado, que sería justo su muerte y no a tiros, sino
reventadas, al calentársele la resina en la panza y no poder “rumiar”). A lo plantado, por estos
macacos, le hacen fotos, las envían a Europa y cuando Europa quiere ver el
bosque le dicen estos memos: “¡las cabras se lo comieron!”
Entonces Europa les dice quiten las cabras y estos hombres de ciencia entienden
hay que matarlas. Y es que no cabe ni hay otra solución, sino dejarlas donde
están, donde siempre estuvieron y a donde volverán antes o después, pues sabido
es: “¡la cabra
tira pal risco!”.
El Padre Báez, que sin las cabras quedamos al 50% de
nuestra Historia, y hasta perdemos la esencia
de nuestra identidad y raíz. Son nuestras hermanas y madres, -en decir de
san Francisco de Así-, y es que nos amamantaron, nos han criado, nos
alimentaron, nos vistieron, fueron ropa de camas, y hasta en las tumbas su
pieles nos envolvieron.
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“... hay mucho
insubordinado, charlatán y embaucador... y hay que taparles la boca... diciendo
lo que no deben y todo por sacar dinero...” (Tito 1, 7-11; 2,
1-8).
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