Pobre niño
tabaibero…
“… brotará un renuevo del
tronco… de su raíz florecerá un vástago…” (de la primera antífona de las I
vísperas de la anunciación del Señor).
“… ha brotado un renuevo del
tronco…” (del responsorio breve de I Vísperas de la anunciación del
Señor).
“... toros... machos
cabríos...” (de la carta a los Hebreos 10, 4-10).
“... andar tras las
ovejas...” (del libro de Isaías 17, 1-15).
“... del tronco ha
brotado...” (de la antífona de Tercia del día 25: la anunciación del
Señor).
“... los que sembraban con
lágrimas cosechan entre cantares. Al ir iba llorando, llevando la semilla; al
volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas...” (del salmo
125).
“... que comáis el pan de
vuestros sudores...” (del salmo 126).
“... comerás del fruto de tu
trabajo... renuevo de olivo...” (del salmo 127).
… metido a ganadero. Que
con el título de un muchacho con “alma guanche” (lo de “Alma Guanche”, me
recuerda el libro de un servidor, de casi 400 páginas, pero… ¡“no vine -como el otro- a hablar de mi libro”!, sino de este
niño, un tal Hugo González Felipe, que cual otro David, mil años antes de
Cristo, y de quien fue precursor, fue sacado de detrás del ganado para ser rey,
y fue Rey, como nunca hubo otro), que nuestro Hugo tiene sus cabras que comparte
con las clases propias de su edad y curso escolar, pero parece tiene ya decidido
su futuro.